sábado, diciembre 19, 2009

La falta de irreverencia: El supuesto dulce destino de las Princesas...

No era ni justo ni inteligente el destino que se les ofrecía a las princesas. Se las utilizaba como moneda de cambio para llevar a cabo un pacto de no agresión o para sellar un tratado de paz o sencillamente como intercambio entre casas reales para que sirvieran única y exclusivamente como procreadoras de herederos, a poder ser varones. Se las casaba con hombres a los que no conocían, en muchas ocasiones parientes más o menos cercanos y en muchos casos muy poco atractivos. Y no era inteligente porque se enviaba a estas jóvenes con una preparación muy escasa, desconocían el idioma del país al que iban a parar, sus conocimientos culturales dejaban mucho que desear y los entresijos de la política les eran desconocidos, y digo que esto no era inteligente pues en ocasiones y por distintos motivos llegaron a tener que gobernar y ¿cómo se puede hacer una labor medianamente buena con esas carencias?




Este es el caso de Mariana de Austria. Nacida en Viena en 1634, era hija del Emperador Fernando III y de María de Austria, hermana de Felipe IV. Se concertó su matrimonio con su primo, el príncipe heredero de la corona española Baltasar Carlos, cinco años mayor que ella, pero los planes no salieron según lo previsto porque el prometido falleció. No se lo que sentiría la princesa, ¿pena, alivio, incertidumbre ante un futuro más incierto que el que le habían preparado para casarla con su primo?. No lo se, pero me temo que con los planes que le prepararon a continuación, debió de caérsele el mundo encima.

Felipe IV rey de España, que había enviudado de su esposa Isabel de Borbón a la que amaba muchísimo, decidió no volver a contraer matrimonio, cosa que en ese momento no planteaba ningún problema ya que la sucesión al trono estaba asegurada, pero esta tranquilidad se rompió al fallecer el heredero que como ya dije estaba prometido a Mariana. ¿Solución?, la mejor para todos, casar a la que era prometida del heredero con el padre del mismo ya que como todo estaba arreglado para la boda sólo habría una diferencia, el novio, así que a Mariana se le cambió a su primo por su tío y seguro que a ella nadie le pidió su opinión.

Veamos, si malo es que te obliguen a casarte con alguien a quien ni conoces ni quieres, peor es que para colmo te cambien a un novio joven por uno viejo. No se que pensaría la princesa, pero no creo que esto le hiciera mucha ilusión, no olvidemos además, que sólo tenía quince años.

Con esa edad llega a España donde se ratificó la boda que ya se había realizado por poderes en Viena hacía unos meses. Se encontró con un marido de cuarenta y tres años que lo único que esperaba de ella era un heredero a la mayor brevedad. Su carácter alegre a su llegada, hizo que fuera bien recibida por los españoles, pero esa alegría fue desapareciendo a lo largo de los años hasta convertirla en una persona caprichosa, terca y orgullosa que además se inclinaba más hacia la corte vienesa que hacia la española lo que hizo que se convirtiera en un personaje totalmente impopular.

Criticar es fácil, y eso es lo que se suele hacer, por eso deberíamos de intentar ponernos en su piel y quizás así, la sentencia no sería nunca tan dura y en ocasiones despiadada.

Lo primero que se encuentra en nuestro país al llegar, en octubre de 1649, es un marido que casi le triplicaba la edad y que lo único que quería de ella era descendencia.

En julio de 1651 da a luz a su primer hijo, primer fracaso, era una niña, la infanta Margarita. Posparto complicado que dañó su salud y problema de sucesión sin resolver.

Como tardaba en quedar embarazada de nuevo, comenzaron los rumores y con ellos la presión psicológica sobre la reina lo que la llevó a la tristeza y melancolía mientras su marido sólo sentía preocupación por la falta de heredero varón.

Por fin queda de nuevo embarazada dando a luz el 7 de diciembre de 1655. De nuevo fracaso pues nació otra niña que sólo vivió quince días.

Las Cortes se inquietan y piden al rey que nombre heredera a la infanta María Teresa, hija de su primera mujer Isabel de Borbón. Imaginaros lo que esto suponía para Mariana, un fracaso total en su “misión en la vida”: dar un heredero varón a la corona que era lo único que se esperaba de ella, no se le concedía ningún otro valor. Y no sólo eso, tendría que aguantar los cotilleos, el desprecio, las sonrisitas maliciosas de las personas que la rodeaban y que por distintas razones se alegraban de su fracaso. Quizás se llegó a encontrar demasiado agobiada, demasiado inexperta y sobre todo, demasiado sola.

Bajo toda esa presión, queda embarazada por tercera vez, el alumbramiento se produce en agosto de 1656, fue un parto prematuro del que nació otra niña que murió en el mismo día.

Los rumores vuelven a escucharse, esta vez con comentarios más desagradables: ella no servía, esto era el castigo divino por los pecados del rey (menos mal que a él le tocaba algo y no toda la culpa era para ella), el rey debería de nombrar heredero ya mismo... Presión, presión, presión.

De momento se frenan los rumores pues de nuevo queda embarazada, todo el mundo está pendiente de este embarazo, unos con expectación, otros maliciosos esperando que fracase de nuevo, la presión sube y los meses de gestación debieron de ser todo menos tranquilos. Llega la hora del parto que se produce el 20 de noviembre de 1657, al fin nace un varón, Felipe Próspero y al fin la reina puede sonreír y relajarse un poco.

La reina no dejó de tener hijos. A finales de 1658 tuvo otro hijo varón, Fernando, que murió a los seis meses. Quedó embarazada de nuevo y cuando estaba a punto de dar a luz, muere el heredero el 1 de noviembre de 1661 lo que representó un duro golpe que quedó un tanto suavizado por el nacimiento a los cinco días, el 6 de noviembre de 1661, de otro varón, un niño enfermizo y enclenque que saldría adelante con muchos cuidados, el futuro Carlos II.

A sus veintisiete años ya había tenido seis hijos de los cuales sólo vivían dos. Y por si esto fuera poco, el 17 de septiembre de 1655 se queda viuda y por deseo de su fallecido esposo, regente, ya que el heredero sólo tenía cuatro años.


Mariana de Austria,
reina regente de España, con su hijo, el rey niño Carlos II



Y aquí viene lo de que no es justo que a una princesa no se la preparara debidamente para poder asumir este papel, pues a su ignorancia en temas de gobierno hay que añadir su inexperiencia en el trato con políticos que lo menos que querían era tenerla a ella de regente y que por lo tanto le pusieron la zancadilla todo lo que pudieron. Así que no es raro que su carácter se agriara, que se viera sobrepasada por los acontecimientos, las presiones y el no saber quien la apoyaba en realidad.
Difícil tarea para una mujer, no por ser mujer, si no porque se la envió a enfrentarse a situaciones para las que no estaba preparada. Se las educaba poco y mal y se les exigía demasiado y eso no es justo.
Quizás alguno piense que las princesas podrían elegir su destino, pero no era así, o aceptabas las bodas que te proponían o la única salida posible era un convento y que nadie piense que un convento era un lugar agradable lleno de paz, esos lugares también tenían sus lados oscuros, pero eso es tema para otro día.
En principio se podría pensar que esta forma de educar, o mejor, no educar a las princesas, eran costumbres de aquellos tiempos, pero quizás también pudiera ser que se pensara que una reina con poca preparación sería mucho más manejable tanto por el rey como por los personajes de la corte, sobre todo si por azares de la vida quedaba como regente ya que entonces, otras personas que nunca hubieran podido gobernar un reino, a través de la reina podrían hacerlo con facilidad.
Sea como fuere, no era justo ni inteligente ya que una persona débil y manejable al frente de un país podría traerle a éste muchos conflictos internos que lo llevarían al desastre. Pero cuidadín, no caigamos ahora en el lado opuesto y queriendo reivindicar los derechos de las mujeres que durante tanto tiempo fueron infravaloradas nos vayamos a creer que las mujeres somos el no va más, recordemos que la valía de las personas depende del seso y no del sexo.

lunes, julio 06, 2009

Irena Sendler, irreverencia de amor por los niños


Mientras la figura de Oscar Schindler era aclamada por medio mundo gracias a Steven Spielberg que se inspiró en él para hacer la película que conseguiría siete Oscar en 1993 narrando la vida de este industrial alemán que evitó la muerte de 1.000 judíos en los campos de concentración, Irena Sendler seguía siendo una heroína desconocida fuera de Polonia y apenas reconocida en su país por algunos historiadores, ya que los años de oscurantismo comunista habían borrado su hazaña de los libros de historia oficiales. Además ella nunca contó a nadie nada de su vida durante aquellos años.

Sin embargo, en 1999 su historia empezó a conocerse y fue, curiosamente gracias a un grupo de alumnos de un instituto de Kansas y a su trabajo de final de curso sobre los héroes del Holocausto. En su investigación dieron con muy pocas referencias sobre Irena, sólo había un dato sorprendente: había salvado la vida de 2.500 niños Cómo es posible que apenas hubiese información sobre una persona así? Pero la gran sorpresa llegó cuando tras buscar el lugar de la tumba de Irena, descubrieron que no existía porque ella aún vivía, y de hecho todavía vive. Hoy es una anciana de 97 años que reside en un asilo del centro de Varsovia en una habitación donde nunca faltan ramos de flores y tarjetas de agradecimiento procedentes del mundo entero.
Cuando Alemania invadió el país en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia el cual manejaba los comedores comunitarios de la ciudad.






En 1942 los nazis crearon un ghetto en Varsovia e Irena horrorizada por las condiciones en que se vivía allí se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos. Consiguió identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas. Como los alemanes invasores tenían miedo de que se desatara una epidemia de tifus, toleraban que los polacos controlaran el recinto.

Pronto se puso en contacto con familias a las que les ofreció llevar a sus hijos fuera del Gueto. Pero no les podía dar garantías de éxito. Era un momento horroroso, debía convencer a los padres de que le entregaran sus hijos y ellos le preguntaban: "¿Puedes prometerme que mi niño vivirá?"…… ¿Qué se podía prometer cuándo ni siquiera se sabía si lograrían salir del gueto?

Lo único cierto era que los niños morirían si permanecían en él.

Las madres y las abuelas no querían desprenderse de sus hijos y nietos. Irena las entendía perfectamente, en aquel entonces, ella era madre, y de todo el proceso que ella llevaba a cabo con los niños, el más duro era el momento de la separación. Algunas veces, cuando Irena o sus chicas volvían a visitar a las familias para intentar hacerlas cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte. Cada vez que le ocurría algo así, luchaba con más fuerza por salvar a más niños





Comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo lo que estaba a su alcance para esconderlos y sacarlos de allí: cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercaderías, sacos de patatas, ataúdes... en sus manos cualquier elemento se transformaba en una vía de escape. Logró reclutar al menos una persona de cada uno de los diez centros del Departamento de Bienestar Social.

Con su ayuda, elaboró cientos de documentos falsos con firmas falsificadas dándole identidades temporarias a los niños judíos. Irena vivía los tiempos de la guerra pensando en los tiempos de la paz. Por eso no le alcanzaba con mantener con vida a esos niños. Quería que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres, su identidad, sus historias personales, sus familias.

Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades. Apuntaba los datos en pedazos pequeños de papel y los enterraba dontro de botes de conserva bajo un manzano en el jardín de su vecino. Allí aguardó sin que nadie lo sospechase el pasado de 2.500 niños… hasta que los nazis se marcharon.

Pero un día, los nazis supieron de sus actividades. El 20 de octubre de 1943, Irena Sendler fue detenida por la Gestapo y llevada a la prisión de Pawiak donde fue brutalmente torturada. En un colchón de paja de su celda, encontró una estampa ajada de Jesucristo. La conservó como el resultado de un azar milagroso en aquellos duros momentos de su vida, hasta el año 1979, en que se deshizo de ella y se la obsequió a Juan Pablo II.

Irena era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos; soportó la tortura y se rehusó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos. Le rompieron los pies y las piernas además de innumerables torturas. Pero nadie pudo romper su voluntad. Así que fue sentenciada a muerte. Una sentencia que nunca se cumplió porque camino del lugar de la ejecución, el soldado que la llevaba la dejó escapar. La resistencia le había sobornado porque no querían que Irena muriese con el secreto de la ubicación de los niños. Oficialmente figuraba en las listas de los ejecutados, así que a partir de entonces, Irena continuó trabajando pero con una identidad falsa.

Su padre un médico, que falleció de tifus cuando ella era todavía pequeña, le inculcó lo siguiente:
“Ayuda siempre al que se está ahogando, sin tomar en cuenta su religión o nacionalidad.
Ayudar cada día a alguien tiene que ser una necesidad que salga del corazón”






Al finalizar la guerra, ella misma desenterró los frascos y utilizó las notas para encontrar a los 2.500 niños que colocó con familias adoptivas. Los reunió con sus parientes diseminados por todo Europa, pero la mayoría había perdido a sus familiares en los campos de concentración nazis. Los niños sólo la conocían por su nombre clave: Jolanta. Pero años más tarde cuando su historia salió en un periódico acompañada de fotos suyas de la época, varias personas empezaron a llamarla para decirla: “Recuerdo tu cara….soy uno de esos niños, te debo mi vida, mi futuro y quisiera verte….”



En 1965 la organización Yad Vashem de Jerusalén le otorgó el título de Justa entre las naciones y se la nombró ciudadana honoraria de Israel.

Irena Sendler vivió años encadenada a una silla de ruedas, debido a las lesiones que arrastró tras las torturas sufridas por la Gestapo. No se consideró jamás una heroína. Nunca se adjudicó crédito alguno por sus acciones.

(Foto de Irena con su nieta)

"Podría haber hecho más," dice siempre que se la pregunta sobre el tema. "Este lamento me seguirá hasta el día que muera."





Irena Sendler falleció el 12 de mayo del 2008 a los 98 años de edad.

“Sigo teniendo mala conciencia por haber hecho tan poco”, confesaba.

Debido a una salud débil, Irena Sendler no participó en las ceremonias que le rindieron homenaje en 2007. Pero hizo leer una carta en su nombre a Elzbieta Ficowska, una superviviente a la que salvó del gueto cuando era un bebé, en 1942.

“Llamo a todas las personas de buena voluntad al amor, la tolerancia y la paz, no sólo en tiempos de guerra sino también en tiempos de paz”, escribió en su mensaje.




“No se plantan semillas de comida. Se plantan semillas de bondades.
Traten de hacer un círculo de bondades, éstas las rodearán y las harán crecer más y más”. Irena Sendler

viernes, abril 24, 2009

Irreverente gesto de amistad y palabra

Un famoso productor de Hollywood estaba ocupado en la selección del protagonista de su próximo film, y se encontraba al borde de la frustración porque ninguno de los varios actores parecían satisfacerlo completamente. De repente entró al foro... un joven mensajero, entregó su mensaje y se despidió con una.. sonrisa....
El productor registró la escena desde la distancia, en silencio. Llamó a su asistente y le ordenó que alcance al joven mensajero y lo haga regresar....
- ¡¡"Ya tengo al próximo protagonista"! - aseguró.
Sus compañeros lo miraron incrédulos.! al ver su entusiasmo por un joven mensajero... al que ni siquiera le habían tomado una prueba de actuación!
-"¿Estás seguro?"- le preguntaron, incrédulos.
- "Señores, esa sonrisa que acabo de ver vale un millón de dólares! Y no estoy dispuesto a perderla" - les dijo, como dando por finalizada la discusión. Su asistente había dado alcance al joven y tuvo que convencerlo de que no estaba bromeando... aquel joven... como mensajero... era lo único que pudo conseguir para estar cerca de su íntimo sueño de ser actor de cine. Había viajado desde New Jersey en el extremo Este, hasta California en el Oeste... persiguiendo su ilusión... Hasta ese día solo había conseguido pequeños papeles secundarios en películas de muy bajo presupuesto y apenas había logrado juntar el dinero necesario para cubrir estudios de actuación... Ahora, el productor y el mensajero estaban frente a frente... ¡no poda creer lo que oía! Se estaba reponiendo del shock justo cuando llegaron a la parte donde debían acordar el salario...
- "Te pagaremos U$ 11.000 dólares" - dijo el productor.
No estaba mal por un par de semanas de trabajo, el joven mensajero estaba recién divorciado y tenía una pequeña hija a quien pasarle su pensión de alimentos, por lo que tomó coraje, abrazó al productor y, para que nadie más notara que estaba rogando un aumento le dijo al oído:
-¿¿ "Podrían ser U$ 11.500? Por favor, tengo un hija pequeña a quien alimentar"
-"Hijo, entonces serán U$ 12.500!"
-¡"Gracias! ¡Muchas gracias!-- ¡Jamás me olvidaré de esto!" - le prometió el mensajero al oído.

Con las vueltas de la vida, se convirtieron en amigos entrañables... Aquel productor más tarde cayó en desgracia, mientras que el mensajero dueño de la sonrisa del millón de dólares se convirtió en un afamado actor. Estando en ése punto bajo de su vida, el productor recibió un llamado del actor invitándolo a que lo acompañe a la entrega de los premios Oscar, al que había sido nuevamente nominado. El productor no quería ir.... casi nadie ya recordaba su nombre... Aquel mensajero que había prometido ¡NO OLVIDARSE JAMÁS!, estaba cumpliendo su palabra...

- "Quiero que camines esa alfombra roja a mi lado" - le había dicho

Esa noche, en el baile de homenaje, el actor caminó mesa por mesa con su mano apoyada en el hombro del desafortunado productor como para devolverle la confianza en sí mismo...
- "Éste es el mejor productor que hay en la industria, él es mi amigo"
El productor lo recuerda como uno de los mejores momentos de su vida... El productor sufrió un derrame y una noche vio al afamado actor parado en la puerta con su sonrisa "del millón de dólares" ..
-"Vas a estar muy bien. Muy pronto" - le dijo.

Dos enfermeras le ordenaron que abandonara el lugar...y que su fama no era excusa para romper las reglas... El actor, lejos de intimidarse, miró a su amigo convaleciente y guiñándole un ojo le dijo:
-"Regreso en veinte minutos"
Regresó con veinte pizzas que compartió con todo el personal...
-"Vas a estar muy bien. Muy pronto" - repitió - "Aún te queda mucho por hacer.."
El productor había tenido que vender su hermosa mansión, donde había vivido por casi veinte años...

La fortuna comenzó nuevamente a sonreírle y sus producciones comenzaron a figurar entre las más exitosas...sintió el profundo deseo de recuperar su añorada mansión...

El dueño, un acaudalado francés, presidente de una gran compañía en Montecarlo, se negaba sistemáticamente...

Un día, compartió esa frustración con su amigo, el actor...
Al tiempo... el millonario francés, finalmente accedió a venderle la propiedad al productor. Cuando éste reingresó a su mansión, se encontró con un dibujo del actor que decía:¡

¡¡ "De vuelta en casa. Hermoso" !!

Después de un tiempo, el actor le confesó que había volado a Montecarlo, para entrevistarse con el multimillonario, y éste accedió a atenderlo solo por quince minutos... mientras se afeitaba!! Allí estaba éste actor, igualmente multimillonario, en el baño con un desconocido rogándole que le regresara su mansión a la persona que le había dado su primer trabajo importante como actor.
En determinado momento se arrodilló y le pidió por favor que accediera a su pedido. El francés no terminaba de entender la situación por lo que le preguntó:

-"Ud. me está diciendo que voló desde su casa hasta aquí SOLO para pedirme que le venda mi casa a su amigo?"

-"Eso es exactamente lo que estoy haciendo" - contestó el actor.
-"Prometo pensarlo"- dijo.
Ya era un avance.

"Él cumplió su palabra.... Jamás se olvidó. Él es mucho más que un amigo... él es parte de mi alma" - dice hoy el productor.

El productor es Robert Evans.





El actor, es el que más veces ha sido nominado al Oscar en la historia, con 12... Ganador en 3 ocasiones. Tiene el salario más alto de Hollywood. Posee una de las colecciones privadas de arte más valiosas del mundo (incluyendo varios Renoir, Van Gogh y hasta un Picasso colgado en el baño!) Su fortuna está valuada en más de mil doscientos millones de dólares. Sin embargo, sus amigos coinciden en que su posesión de más valor... ¡ES SU PALABRA...!
Su nombre.......
Jack Nicholson...



viernes, febrero 27, 2009

"FAROS DE LUZ"






"Faros de luz"






















"FAROS DE LUZ"





Nosotros, todos y todas somos faros de luz.








Algunos de estos faros brillan con más potencia que otros, esto depende de quién es el guardafaros que lo tiene en mantenimiento.








Un faro se utiliza cuando la tarde inicia su zenit, su acaecimiento que abraza la noche.








Este faro inicia sus labores emitiendo haces de luz a través de las lentes que giran 360 grados.








Los barcos, desde el mar, ven la luz para ser guiados, advertidos y prevenidos de la proximidad de la costa, algún arecife, piedra u otros obstáculos que por la oscuridad no se logran ver.








Las luces por intervalos de 10 a 30 segundos son emitidos, hasta algunos de ellos emiten haces de luz de diversos colores para conocer a qué punto de la costa se encuentran.








Algunos faros emiten una proyección de luz de más de 59 mil metros (32 millas) como es el caso del faro de Créac'h, el más potente de Europa.








Pero, lo particular de los faros es que previenen a las navieras u otros medios de transporte acuático cuán cerca están de la costa, de la playa, la arena, solamente que los faros no están construidos en la arena, sino en la peña: no la más alta, ni la más baja, sino la justa para que cumpla su función. Ahora, no todas están en la peña, sino que algunas están dentro del mar, no tan lejos de la costa, ni tan cerca de ella, sino en el lugar preciso. Algunos varía en elevación y altura, pero cumplen para lo cual fueron hechos.









Ahora, ¿te has puesto a pensar que somos como faros de luz, que emitimos haces de luz, que tenemos y somos varios haces de color por la luz que emitimos, que estamos en constante cambio, girando en 360 grados, algunas veces en la peña, otras dentro del mar, algunas veces para guiar, advertir o prevenir?








Pues sí, somos faros. Pero, antes no funcionaban si no había un guardafaros que lo mantuviera. Usted y yo, por supuesto, somos los guardafaros del faro que somos nosotros.








Nosotros debemos estar girando 360 grados nuestra vista para ver la persona que estamos construyendo e identificar áreas por mejorar y otras por mantener.








Debemos estar alertas, prevenidos, advertidos para las circunstancias que traerá la vida, meditar en las que ya se vivieron y no actuar igual, sino más bien mejorar.








Pero, sobretodo dejarnos guiar, hacer que el orgullo, el yo, ello y súper ello queden atrás para ser mejor en pocos minutos, horas, días, la vida.








Así, la luz que emitimos pueda verse a más de 59 mil metros, de las multiformas que somos. Proyectar el amor que poseemos desde que nos crearon, para el cual nacimos, para el cual los demás lo necesitan.








Para ello, es necesario meditar qué tipo de luz proyectamos.








No obstante, escanearse uno mismo y saber si estoy en el lugar indicado, el preciso, el exacto ayudará a entender el propósito para el cual fuimos hechos.








No observar a los demás e imitarlos, ¿para qué morir siendo una copia, si usted nació original?








No importa si estamos abajo, arriba, a la derecha o izquierda.








Es el lugar exacto donde debemos estar. ¿Estamos en el lugar exacto?Sólo hemos de meditar, profundizar en nuestro corazón y descubrirnos para seguir emitiendo la luz del faro que somos.

martes, diciembre 30, 2008

"Desde los afectos" Mario Benedetti






De vez en cuando es bueno ser consciente d e que hoy, de que ahora, estamos fabricando las nostalgias que descongelarán a lgún futuro...



¿ Cómo hacerte saber que siempr e hay tiempo ?



Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,



Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,



Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,



Que no está prohibido amar,



Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor so
n afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,





Que las heridas se cierran,
Que las puertas no d
eben cerrarse,


Que la mayor puerta es el afecto,

Que los afectos nos defi
nen,



Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,



Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,


Que negar palabras implica abrir distancias,



Que encontrarse es muy her
moso,


Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,


Que el "por qué" de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,




Que nunca está de más agradecer,



Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,


Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir a
ntes,



Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,

Que saber pedir no es rega
larse,
Que regalarse es, en definitiva, n
o quererse,



Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien "sea" hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,


Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,




Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,

Que cuando no hay placer en las cosas no s
e está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse qu
e existe la muerte
Que se puede estar muerto en vi
da,




Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,



Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,


Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,

Que volver no implica retroceder,


Que retroceder también puede ser avanzar,

Que no por mucho avanzar se aman
ece más cerca del Sol,



¿ Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida ?


sábado, diciembre 27, 2008

"My Way"

"A mi man
era"



"My way" es talvez una de las más bellas melodias jamás escritas. Este tema fue causa de un largo proceso judicial, en lo que se refiere al autor, ya que tanto Paul Anka como Claude François ("Comme d'habitude") reclamaban su autoría. El francés murió sin conocer el resultado. Solo en el año 2002 los Tribunales le dieron la autoría a Paul Anka, quién recibió al rededor de setenta millones de dolares por los royalties.



Existen miles de interpretaciones de "My way" en casi todos los idiomas. La más conocida y escuchada, es la versión de Frank Sinatra, que vendió cerca de 500 millones de copias. Esta es la versión que escucharán.



..............



We will now do

the National Anthem

but you'll need to rise.


And now,

the end is near

And so I face

the final curtain

My friend,

I'll make it clear

I'll state my case,

of which I'm certain

Y ahora el fin está cerca, portanto afrontaré el desafio final. Amigo mio, hablaré claro,expondré mi caso con toda certeza



Vivi, una vida llena, viaje por todos y cada uno de los caminos y mas, mucho mas que eso lo hice a mi manera

More,

more than this,

I did it

my way

I've lived

a life that's full

I traveled each

and every highway

Lo poco que me arrepenti no es para mencionar. Yo hice lo que tenía que hacer y lo vi todo sin excepción




I did

what I had to do

I saw it through

without exemption

Regrets,

I've had a few

But then again,

too few to mention



Planifique cada etapa de mi recorrido, cuidé cada paso, a lo largo de mi camino. Y más, mucho mas que eso, lo hice a mi manera

And more,

much more than this,

I did it my way

I planned

each charted course,

each careful step

along the by way


Si, tuve momentos en que sabía lo que mordia y lo que podia masticar. Pero cuando tenia dudas las expulsaba escupiendolas.

And with it all,

when there was doubt, I hate it up and spit it out

Yes, there were times,

I guess you knew

When I bit off

more than I could chew



I grew tall

through it all

and did it my way !

Yo asi afronte y busque lo mejor y lo hice a mi manera


Ame, rei y lloré, tuve mis fallas y mis derrotas, y ahora al caer mis lágrimas lo encuentro todo tan divertido



But now,

as tears subside,

I find it all

so amusing

I've loved,

laughed and cried

I've had my fill,

my share of losing



Pensar y talvez decir, sin tímides, no, no, yo no, pues lo hice a mi manera

To think

I did all that

And may I say,

not in a shy way,

"No, no, not me,

I did it

my way !"



Y para que es un hombre, y lo que tiene, si no es el mismo, entonces el no tiene nada.

For what is a man,

what has he got?

If not himself,

then he has naught


Decir las cosas que el siente de verdad y no solo palabras vanas.

Los hechos muestran que aun en la desgrac
ia todo lo hice a mi manera



and did it... my way!

...my way, way!

To say the things

he truly feels

and not the words

of one who kneels

The record shows

I took the blows and did it my way!

YES, IT WAS MY WAY!




domingo, septiembre 28, 2008

Saint Exupery: "La irreverencia de volar mas alla de los sueños.

Saint Exupery

"Si se ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre millones de estrellas, es motivo suficiente para que al mirar las estrellas sea feliz. Se dice para sí: "Mi flor está allí, en alguna parte..."

"Lo qu
e embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua."

"Si quie
res comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin."

"El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va."

"Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner d
ecididamente la inteligencia al servicio del amor."



"SAINT EXUPERY"

"LA IRREVERENCIA DE VOLAR MAS

ALLA DE LOS SUEÑOS"


Todo comenzó con un dibujo; con varios, en realidad, porque Antoine de Saint Exupéry llevaba desde los años 30 garabateando cartas, apuntes y cualquier papel que caía en sus manos con la figura de un muchacho de cabello rubio y rizado. Pero culminó un verano, hace ahora 65 años, cuando una modesta editorial neoyor

quina, Raynal & Hitchcock, publicaba en ingl

és y en francés la primera edición de Le petit prince.

Apenas una semana estuvo el cuento en la lista de los libros más vendidos del New York Times, algo insólito para un escritor de éxito como

era entonces Saint Exupéry. Los editores le habían impreso un ejemplar de urgencia en marzo de 1943, para que pudiera llevarlo consigo a Argelia, donde se reincorpor

aba a su escuadrilla aérea.

Fue la única edición en vida del autor: el 31 de julio de 1944 desaparecía en una misión de reconocimiento aéreo. Probablemen

te, nunca imaginó que aquellas acuarelas, aquella fábula, iban a convertirse en un mito de la literatura francesa y universal, y su personaje en uno de los iconos más conocidos del mundo.

Melancolía

"Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía."

El Principito nace de la melancolía. A med

iados de 1942, Saint Exupéry acumulaba ya ca

si dos años de exilio forzado en Estados Unidos, ansioso por regresar a Europa y combatir junto a los aliados. Odiaba la guerra, pero le remordía estar en Nueva York, a salvo, mientras los franceses soportaban la ocupación alemana y las privaciones que causaba la Segunda Guerra Mundial.

Su estado de salud, bastante deteriorado tras varios accidentes aéreos, y el asfixiante calor neoyorquino le hacían aún m

ás incómodo el exilio. Se sentía lejos de su madr

e y de su patria, hastiado de las disputas políticas entre los numerosos refugiados franceses. Pero, sobre todo, le desgastaba su esposa, Consuelo Suncín, llegada unos meses antes desde la Costa Azul; la pareja había estado separada de hecho y la reunión en Nueva York revivió sus viejas disputas.

En ese desasosiego, escribir y dibujar -dibujaba a todas horas- eran de las pocas cosas que contribuían a calmar su ánimo y c

oncentrarse. Primero en Manhattan y después en Newporth, en un caserón colonial de Long Island, Saint Ex volcó aquella melancolía en

un libro que solo en apariencia es un cuento para niños.

Poesía y acuarelas

Porque, a pesar de que a muchos lectores les costó encontrar en aquella historia al heroico piloto de sus anteriores libros, El principito tiene muchos rastros de la vida de Saint Exupéry. Desde los volcanes, que conocía de sus viajes en Sudamérica, a los baobabs, que vio en África, pasando por el zorro, similar a uno que domesticó en Cabo Juby.

Y la rosa, esa orgullosa flor que hace sufrir al pequeño príncipe del mismo modo que Consuelo desconcertaba a Saint Exupéry -"¡L

as flores son tan contradictorias!", le dice el principito al aviador-. Por encima de to

do, el libro es un lamento por su matrimonio fracasado, una carta de amor para una relación que él sabe terminada. Pocas dudas hay de que lo escribió para su esposa: "Ya sabes... mi flor... ¡soy responsable de ella! ¡Y es tan débil! ¡Es tan ingenua! ¡Sólo tiene cuatro espinas de nada para protegerse del mundo!".

"El amor es lo único que crece cuando se reparte."

Muchos otros asuntos se entrecruzan en el viaje del pequeño príncipe: la soledad, la nostalgia de la infancia, la belleza. En última instancia, como siempre en Sanit Exupéry, el hombre. "Solo se ve bien con el corazón", afirma el zorro, "lo esencial es invisible a la vista". Por lo tanto, hay que aprender a mirar. El libro es también único por las acuarelas, esenciales para la comp

rensión de la historia. De hecho, aunque lo escribió en unos meses, las acuarelas le llevaron más de un año; Saint Exupéry creía que no sabía dibujar, pese a qu

e lo había practicado toda la vida, y realizó numerosas pruebas hasta quedar medianamente satisfecho.

La leyenda


El Principito no fue publicado en Francia hasta 1946, una vez acabada la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, se han vendido más de 80 millones de ejemplares, siendo el libro frances más leído de la historia, con más de 400 ediciones, y el mas traducido, hasta 160 versiones en otras lenguas.

Más importante aún que las cifras, sin embargo, es que su poesía ha atrapado a millones de personas, niños y adultos, que distinguen sin dudarlo una boa cerrada de un sombrero, que se emocionan cuando ven 44 puestas de sol y que encuentran en esas páginas "el más bello y más triste paisaje

del mundo"


"Conoces lo que tu vocación pesa en ti. Y


si la traicionas, es a ti a quien desfiguras; pero sabes que tu verdad se hará lentamente, porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula."




"Saint-Exupery fue derribado por un piloto alemán"

Roberto Palmitesta D.

Sábado, 5 de abril de 2008

Finalmente, a 64 años de la misteriosa desaparición de Saint-E

xupéry, autor de “El Principito”, un piloto de la Lutwaffe reveló haber abatido su avión en el mar.

Un ex piloto de la fuerza aérea alemana, Horst Rippert, reveló por fin que fue él quien derribó con su caza el avión que pilotaba Antoine de Saint-Exupéry , cuando éste realizaba en plena guerra mundial un vuelo de reconocimiento en el Mediterráneo. La misión del escritor-piloto era para buscar un segundo sitio de desembarco aliado en julio de 1944, a casi dos meses del desembarco en Normandia. El autor del popular cuento infantil, “El principito” estaba cooperando con la lucha contra la Alemania nazi aportando una profesión que conocía a fondo y sobre

la cual había escrito media docena de novelas, notablemente el recordado “Vuelo nocturno”.

Saint-Exupéry salió de un aeropuerto aliado en el norte de Córcega en la madrugada y no se supo más de él, hasta que en 2003 se encontraron los restos de su avión en el fondo del mar, al sur de Marsella, con un brazalete que decía “Saint-Ex”, como lo llamaban sus amigos. Uno de los buceadores, el alemán Lino Von Gartzen, se comunicó con Rippert hace poco, en medio de su pesquisa para aclarar el

misterio y éste le aseguró que era el piloto de la Lutwaffe que lo derribó esa fatídica noche, sin saber quien lo comandaba. Emocionado al darse cuenta de quien fue su enemigo ese día, Rippert confesó: “Si hubiera sabido que era él, no lo habría hecho…en nuestra juventud todos lo leíamos y adorábamos sus libros". Luego explicó detalles que le dan credibilidad a su versión, aunque no han faltado especulaciones de que se trata de una fabricación tardía con fines mercantilistas.

"Todo ocurrió en Toulon", reveló Rippert, un piloto excepcional de la Luftwaffe durante la guerra, quien ha derribado otros 27 aviones en ese conflicto. "Volaba por debajo de mí, mientras efectuaba yo una misión de reconoc

imiento en el mar con mi Messershmitt. Vi una silueta, viré hacia un lado para colocarme detrás de él y lo derribé con mi ametralladora…el avión bimotor cayó al agua..al piloto nunca le vi la cara", dijo Rippert, quien se dio cuenta que podía ser el famoso escritor al leer el libro “Saint-Exupery, el último secreto”, publicado hace poco por dos periodistas franceses, uno de los cuales ayudó a rescatar el aparato sumergido, cuyos restos reposan ahora en el museo de la aviación de Le Bourget, cerca de París.

Recordando vívidamente los detalles de su misión, Rippert –ahora con 88 años-- decidió escribir un libro por su cuenta, que acaba de publicarse en Europa y que pronto de convertirá en una película para la televisión. Hace 12 años, se realizó un film en Inglaterra, “Saint-Ex”, con Bruno Ganz en el papel del escritor, pero la cinta termina justo cuando él sale para su misión desde Córcega y vuela sobre el mar, ya que hasta ahora se desconocía lo sucedido y siempre se ha sospechado un accidente. Finalmente se develó el misterio de s u desaparición pero ahora la admiración hacia Saint-Exupery es mayor, al conocerse que murió valientemente en un combate aéreo, tratando de esquivar un avión enemigo, quizás como a él mismo le hubiera gustado terminar su vida.

"El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo."


EL PRINCIPITO, ENCUENTRALO AQUI:


http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/LiteraturaFrancesa/saint-exupery/ElPrincipito/


"Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada."

Antoine de Saint Exupery

1900-1944. Escritor francés.


miércoles, julio 16, 2008

Ralph Waldo Emerson: "La irreverencia de trascender".

RALH WALDO EMERSON: "La irreverencia de trascender"

"Al que juró hasta que ya nadie confío en él, mintió tanto que ya nadie le cree, y pide prestado sin que nadie le dé, le conviene irse a donde nadie lo conozca."

"El pensamiento es la semilla de la acción"


"Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de él."







Cada vez se hace mas dificil describir a un gran hombre por su fecha de nacimiento y muerte, los sucesos de su vida, las conquistas que solo quedan como simples memorias de la historia. Hablar de un pensador de la talla de Ralph Waldo Emerson, es dejar huella de una de las mentes mas brillantes y rebeldes de la historia. Emerson fue un niño que tenia la responsabilidad de convertirse en Pastor ya que era la tradicion familiar de nueve generaciones atras. Se graduo en Harvard, estudio teologia, tuvo la oportunidad de hacer un viaje a Europa lo que nutriria sus ideas antes de regresar a Concorde en New England donde viviria toda su vida y dedicandose a la docencia, escribiria 41 obras excelsas, poemas y ensayos que fueron la base del "trascendentalismo" que es una filosofia en donde la conciencia individual, el Dios interior, la conciencia del mundo que reside en cada individuo.
Ademas, fue forjador de la libertad de su pais, planto posiciones firmes en contra de la esclavitud, fue semilla del pensamiento democratico que hoy impera e inspira su pais y su pensamiento realmente ha trascendido al tiempo cuando vemos que la naturaleza y la conexion del hombre con ella a la que se refirio Emerson en su ensayo de la naturaleza, es una necesidad en estos tiempos de destruccion en donde los efectos del calentamiento global hacen estragos.

Pero, es el pensamiento de Emerson, actual y conectado con los sentimientos eternos de los hombres que puede hablar de quien era Emerson, como pensaba, como influyo en definitiva el pensamiento anglo e inclusive la sociedad europea de aquel entonces.

Trascender y dejar huellas frescas, es la mayor irreverencia que un hombre puede intentar y lograrlo un merito eterno reservado solo para aquellos que se atreven a pensar y dejar ejemplos de verdad.

"Para reír con frecuencia y amar mucho"
"Para reír con frecuencia y amar mucho
Para ganar el respeto de gente inteligente
y el afecto de niños,

Para ganarse el aprecio de críticos honestos

y soportar la traición de falsos amigos
Para apreciar la belleza
Para encontrar lo mejor en otros
Para dejar el mundo un poco mejor
si bien por un niño sano,

un pequeño jardín o una condición social redimida.
Saber que una vida a respirado

con mayor facilidad porque tú has vivido.

Esto es tener éxito."


"Los antiguos griegos llamaban al mundo kosmos, belleza. La constitución de todas las cosas, o el poder plástico del ojo humano son tales, que las formas primordiales como el cielo, la montaña, el árbol, el animal nos provocan deleite en y por sí mismas, un goce que surge de su perfil, color, movimiento y manera de agruparlas. Esto parece deberse en parte al ojo mismo, que es el mejor de los artistas. Mediante la acción recíproca de su estructura y de las leyes de la luz, se produce la perspectiva, que integra cada masa de objetos -cualquiera que sea su carácter- en un colorido y bien sombreado globo, de tal modo que allí donde los objetos individuales son vulgares y anodinos, el paisaje que ellos componen es acabado y simétrico. Y así como el ojo es el mejor de los compositores, la luz es la primera entre los pintores. No hay objeto tan execrable que no se vuelva hermoso bajo la luz intensa. Y el estímulo que esta ofrece a los sentidos, y una suerte de infinitud que posee, como el espacio y el tiempo, hace que toda la materia se alboroce. Hasta un cadáver tiene su peculiar belleza. Pero aparte de esta gracia general difundida por la naturaleza, casi todas y cada una de las formas son agradables a los ojos, como lo prueban nuestras interminables imitaciones de algunas de ellas: la bellota, la uva, la piña, la espiga de trigo, el huevo, las alas y el cuerpo de la mayoría de los pájaros, la garra de león, la serpiente, la mariposa, las conchas marinas, las llamas, las nubes, los capullos, las hojas y las formas de numerosos árboles, como la palmera."

de El espiritu de la naturaleza , de Ralph Waldo Emerson , nacido el 25 de mayo de 1803


"Ne te quaesiveris extra"

( "No busques las cosas fuera de ti mismo" )




"La persona es su propia estrella; y el alma que puede crear una persona honesta y perfecta,dirige toda la luz, todas las influencias, todo el destino;nada para ella aparece muy temprano o muy tarde.Nuestros actos son nuestros ángeles, buenos o malos,Nuestras sombras fatales que caminan a nuestro lado".

Epílogo a "Honest Man's Fortune" de Beaumont y Fletcher.

El otro día leí unos versos escritos por un pintor eminente que eran originales y no eran convencionales. El alma siempre escucha una advertencia en tales líneas, sin importar el tema del que traten. El sentimiento que inculcan es más valioso que cualquier pensamiento que contengan.

Creer en tu propio pensamiento, creer que lo que es cierto en el fondo de tu corazón es cierto para todas las personas, eso es el genio.
Expon tu convicción latente, y será el sentido del Universo; puesto que lo interior con el debido tiempo se torna lo exterior, y nuestro primer pensamiento nos es devuelto por las trompetas del Juicio Final.
Familiar como lo es la voz de la mente para cada quien, el máximo mérito que les atribuimos a Moisés, Platón, y a Milton es, que tuvieron en nada los libros y las tradiciones, y hablaron lo que pensaban ellos, no lo que pensaba la gente.
La gente debería aprender a detectar y observar ese destello de luz que atraviesa su mente desde adentro, más que el brillo del firmamento de los bardos y los sabios. Mas desecha su pensamiento sin tomarlo en cuenta, sólo porque es suyo.
En toda obra genial reconocemos nuestros propios pensamientos rechazados: nos son devueltos con una cierta majestad ajena. Esa es la lección más conmovedora que nos pueden dar las grandes obras de arte. Nos enseñan a morar en nuestra impresión espontánea con inflexibilidad jovial, más aún cuando todas las voces están del otro lado. Sino, mañana un extraño dirá con sensatez magistral precisamente lo que sentimos y pensamos todo el tiempo, y nos veremos forzados a tomar con vergüenza nuestra propia opinión de parte de otro.
Hay un momento en la educación de toda persona en que se llega a la convicción de que la envidia es ignorancia; que la imitación es suicida; que debe aceptarse a sí mismo, para bien, para mal, como suyo; que aunque el ancho mundo está lleno de bienes, no hay grano de maíz nutritivo que no le venga a través de la faena hecha en ese pedazo de tierra que se le dio para labrar.

El poder que reside en la persona es nuevo en la naturaleza, y nadie sino ella sabe lo que puede hacer, ni ella sabe hasta que lo intenta. No es por nada que una cara, un carácter, un hecho, le impresionan tanto, y otros no. Esta escultura hecha en su memoria no carece de armonía preestablecida.
El ojo se situó donde caería un rayo, para dar testimonio de ese rayo en particular. Nos expresamos a medias, y nos apenamos de esa idea divina que representamos cada uno de nosotros. Puede confiarse como armónica y de buenos principios, por lo que puede ser impartida fielmente, pero Dios no hace manifiesta su obra mediante cobardes.




Un ser humano se siente aliviado y alegre cuando ha puesto su corazón en su obra y dado lo mejor de sí; pero cuando lo que haya dicho o hecho no sea así, no se sentirá en paz. Es una liberación que no libera. Al intentarlo, su genio lo abandona; ninguna musa se acerca; no hay creaciones ni esperanza.
Confía en ti mismo: todo corazón vibra con esa nota. Acepta el sitio que la divina providencia te asignó, la sociedad de tus contemporáneos, la conexión de los evento
Las grandes personas siempre han hecho esto, y han confiado, como niños, en el genio de su era, negando su percepción de que lo completamente digno de confianza se asentaba en su corazón, que trabajaba con sus manos, que predominaba en todo su ser.
Y ahora somos personas, y debemos aceptar con la mayor magnanimidad el mismo destino trascendental; no como menores o inválidos en un rincón seguro, ni como cobardes huyendo ante una revolución, sino como guías, redentores, y benefactores, obedeciendo el esfuerzo del Todopoderoso, y avanzando hacia el Caos y la Oscuridad.
¡Qué hermosos oráculos nos da la naturaleza en este texto, en las caras y acciones de los niños, los bebés, y hasta las bestias!
Carecen de esa mente rebelde y fraccionada, de esa desconfianza ante un sentimiento porque nuestra aritmética ha computado la fuerza y los medios opuestos a nuestro propósito. Su mente es un todo, sus ojos están invictos, y cuando vemos sus rostros, nos desconcertamos.
Los infantes no se amoldan a nada: todos se amoldan a ellos, por lo que un bebé equivale a cuatro o cinco adultos que charlan y juegan con él. Por lo que Dios ha armado a los jóvenes, los púberes y los adultos con su propio encanto y sabor, y los hizo envidiables y graciosos, sin que se puedan ignorar sus demandas, si permanecen fieles a sí mismos.

No pienses que el joven no tiene fuerza, sólo porque no puede hablar con vos ni conmigo. ¡Oiga! en la siguiente oportunidad su voz es lo suficientemente clara y enfática. Parece que sabe cómo hablarle a sus contemporáneos. Tímido u osado, pues, sabrá cómo hacer de nosotros los mayores personas innecesarias.
La indiferencia de los muchachos que están seguros de una cena, y desdeñarían hasta a un noble por decir o hacer algo para atraerlo a uno, es la actitud saludable de la naturaleza humana.

Un muchacho es en un salón lo que el pozo es en el coliseo; independiente, irresponsable, viendo desde su rincón a la gente y a las cosas como pasan, intenta sentenciarlas por sus méritos, de la forma rauda, sucinta en la que lo hacen los muchachos: bueno, malo, interesante, tonto, elocuente, problemático. Nunca se molesta por las consecuencias, por los intereses; da un veredicto genuino, independiente. Tienes que buscarlo: él no te busca. Pero la gente está, por decirlo así, encerrada en la cárcel por su conciencia.

Tan pronto actúa o habla con esplendor, es una persona cautiva, observada por la simpatía o el odio de cientos de personas, cuyos afectos debe tener en cuenta.
No hay Lethe ( olvido ) para esto.




¡Ah, si pudiera ser neutral de nuevo! Quien pueda así evadir toda prenda, y habiendo observado, observe de nuevo sin sentirse afectado, influido, sobornado, intimidado, de una manera inocente, siempre será formidable.


















Podría exponer su opinión en todos los asuntos pasajeros, que sería vista no como privada, sino como necesaria, y se hundiría como un dardo en los oídos humanos, y los atemorizaría.
Estas son las voces que oímos en la soledad, pero se debilitan y se callan cuando entramos al mundo.

Las sociedades en todas partes conspiran contra la humanidad de cada uno de sus miembros. La sociedad es una sociedad anónima, en la que los miembros están de acuerdo en renunciar a la libertad y a la cultura para que cada uno de ellos reciba su pan con mayor seguridad.
La virtud que más se exige es la sumisión. La autoconfianza es para ella una aversión.
No le gustan las realidades ni los creadores, sino los nombres y las costumbres.
Quien quiera ser una persona debe dejar a un lado la sumisión.
Aquel que desee las palmas inmortales no debe ser impedido en el nombre de la bondad, sino que debe explorarla para ver si es la bondad.

Nada es a la larga sagrado excepto la integridad de tu propia mente. Absolvete tu mismo, y tendrás la aprobación del mundo.
Recuerdo una respuesta que, cuando era muy joven, quise darle a un reputado consejero que pensaba importunarme con las viejas y queridas doctrinas eclesiales.

Cuando le pregunté: ¿Qué tengo que ver yo con la santidad de las tradiciones, si vivo completamente de lo que tengo adentro?, mi amigo sugirió: "Pero esos impulsos pueden venir de abajo, no de arriba", y le respondí: "No me parece que sea así; pero si soy hijo del diablo, viviré según me diga el diablo".
No hay ley sagrada para mí que no sea la de mi naturaleza. Bueno y malo son nombres fácilmente transferibles a esto o a lo otro; lo único recto es lo que es afín a mi temperamento, y lo único erróneo es lo que no es afín con él.


















Una persona debe llevarse a sí misma en presencia de las mayores oposiciones, como si todo fuera nominal y efímero excepto ella. Me avergüenza pensar cuán fácilmente capitulamos ante insignias y nombres, ante grandes sociedades e instituciones muertas.
Todo individuo decente y cortés me afecta y me mueve más de lo que es justo. Debo ser fundamental y recto, y decir la dura verdad en todas sus formas. Si la malicia y la vanidad se visten de filantropía, ¿serán aceptadas?
i un fanático furioso toma esta causa generosa de la Abolición, y viene con las últimas noticias de Barbados, ¿por qué no decirle: "Ame al niño; ame al leñador: sea buena persona, sea modesto; sea así, y nunca disimule su ambición dura, poco benevolente con esta increíble ternura hacia los negros que están a miles de kilómetros de distancia. Su amor a lo lejos es odio de cerca".

Una bienvenida así sería cruda y grosera, pero la verdad es más bella que la afectación del amor. Tu bondad debe tener dureza, o no es nada. La doctrina del odio debería ser predicada como la contraparte de la doctrina del amor cuando ésta gime o lloriquea. Esquivo a mi padre, a mi madre, a mi esposa, a mi hermano, cuando mi genio me llama.

Escribiría en el dintel de la puerta: Capricho.

Espero que sea algo mejor que un capricho a la larga, pero no puedo pasarme el día explicándolo. No esperen que muestre por qué busco o por qué evito la compañía. Pero, entonces, no me digan, como lo hizo un buen hombre hoy, que mi obligación es ayudar a todos los pobres. ¿Acaso son mis pobres?

Le diré, tonto filántropo, que doy de mala gana el dólar, la moneda, el centavo que le doy a estas personas que no me conciernen ni yo a ellos.
Hay una clase de personas por las que tengo tanta afinidad espiritual, que me siento muy comprometido con ellas; y por ellas iría a la cárcel, si fuera necesario; pero tus colectas de caridad misceláneas; la educación universitaria de los tontos; la construcción de capillas que terminarán tan mal como muchas lo están; limosnas para los borrachos; y las innumerables Sociedades de Ayuda; aunque confieso apenado que a veces sucumbo y doy el dólar, es un dólar malvado que luego debo tener la valentía de reprimir.
Las virtudes son, en la estima popular, más una excepción que una regla. Existe la persona y sus virtudes. La gente hace lo que llaman una buena acción, como algo valeroso o caritativo, de la misma forma que pagarían una multa para expiar su ausencia en la revisión diaria. Sus obras son como una apología o paliativo por vivir en el mundo, como los inválidos y los locos reciben comidas regulares.
Sus virtudes son penitencias.
Yo no quiero expiar nada, sino que quiero vivir.
Mi vida es para sí, y no es un espectáculo.
Preferiría que fuera de linaje menor, pero que fuera genuina y cabal, a que sea reluciente pero inestable. Me gustaría que fuera dulce y sana, y no que ocupe dietas y sangrías.

Pido una evidencia primaria de que usted es un ser humano, y me niego a apelar a la persona por sus acciones. Sé que para mí no hay diferencia en que haga o me abstenga de hacer estos actos que se reconocen como excelentes. No puedo pagar un privilegio cuando tengo derecho intrínseco. Tal vez mis dotes sean pocos y malos, pero soy y no necesito, para mi certeza o la de mis amigos, de un segundo testimonio.
Lo que debo hacer es lo que me concierne, no lo que la gente cree. Esta regla, igual de dura en la vida diaria como en la intelectual, puede servir para hacer la distinción total entre grandeza y vileza. Es de la mayor dificultad, porque siempre te encontrarás con personas que creen saber, mejor que tu, lo que te compete.

Es fácil vivir en el mundo siguiendo la opinión del mundo; es fácil vivir en la soledad siguiendo tu opinión; pero la persona grande es aquella que en medio de la multitud mantiene con dulzura perfecta la independencia de la soledad.

La objeción para apegarse a los usos que en tu opinión están muertos, es que dispersa tu fuerza. Te hace perder el tiempo y nubla la impresión de tu carácter. Si mantienes a una iglesia muerta, contribuyes con una Sociedad Bíblica muerta, votas con un partido grande por el gobierno o en contra suya, pones la mesa como los anfitriones normales; detrás de todas esas pantallas me cuesta detectar la persona que en verdad eres.

Y, por supuesto, pierdes mucha fuerza en tu vida auténtica. Pero haz tu trabajo, y podré conocerte.
Haz tu trabajo, y te fortalecerás.
Una persona debería ponerse a pensar que este juego del acatamiento es como el de la gallina ciega. Si sé a qué secta perteneces, puedo anticipar tus argumentos.

Escucho que un predicador anuncia que el tema de su sermón es la avenencia de una de las instituciones canónicas de su iglesia. ¿No sé, acaso, que es incapaz de decir una palabra nueva, espontánea? ¿No sé, acaso, que con toda esa ostentación de examinar los fundamentos de la institución, no hará tal cosa?

¿No sé, acaso, que está comprometido consigo mismo para ver sólo hacia un lado -el lado permitido-, no como una persona, sino como un párroco?

Es un abogado contratado, y estos aires de tribunal son de la más vacua afectación. Bueno, la mayoría de la gente se ha vendado los ojos con uno o dos pañuelos, y se apegan a alguna de estas comunidades de opinión. Esta avenencia no sólo los hace falsos en algunos puntos, autores de algunas mentiras, sino que son falsos en todos los puntos. Sus misma verdad no es del todo cierta. Su "dos" no es el verdadero dos, ni su "cuatro" es el verdadero cuatro; por lo que cada una de sus palabras nos mortifica, y no sabemos por dónde debemos empezar a corregirles. Mientras tanto la naturaleza no tarda en vestirnos con el uniforme de presidiario del partido al que nos adherimos.

Llegamos a usar un tipo único de cara y de cuerpo, y vamos adquiriendo gradualmente la más dócil y asnal expresión. Hay una experiencia que atormenta en particular, que no se ausenta con su cólera de la historia en general; me refiero a "el tonto semblante de la alabanza", la sonrisa forzada que usamos como respuesta, cuando estamos en un lugar y nos sentimos incómodos, oyendo una conversación que no nos interesa. Los músculos, que no se mueven espontáneamente, sino que lo hacen con una premeditación usurpadora, se traban en el contorno del rostro con una sensación desagradable.
Por la disidencia el mundo te flagela con su desagrado. Y por tal, una persona debe saber cómo apreciar una cara huraña. Los transeúntes la ven de soslayo en la calle o en los salones de reunión. Si este rechazo tuviera su origen en el desdén y la resistencia como la de esta persona, bien podría volver a su casa con un semblante triste; pero las caras hurañas de la multitud, al igual que sus caras amables, no tienen una razón de peso, sino que se las ponen o se las quitan según la dirección del viento o lo que digan los periódicos. Pero a pesar de eso, el descontento de la multitud es más formidable que el del senado o la academia.

Es muy fácil para una persona firme que sabe del mundo tolerar la ira de las clases cultas. Dicha ira es decorosa y prudente, debido a que son tímidos, dado que son muy vulnerables. Pero cuando a su ira femenina se añade la indignación del pueblo, cuando se alborota a los pobres y a los ignorantes, cuando la fuerza bruta e irracional que subyace en el fondo de la sociedad gruñe y se mofa, se necesita el hábito de la magnanimidad y la religión para tratarla divinamente como una fruslería insignificante.
El otro terror que nos aleja de la confianza personal es nuestra conveniencia; una reverencia por nuestros acciones o palabras pasadas, porque los ojos de los demás no tienen más información para calcular nuestra órbita que nuestros actos de antaño, y somos renuentes para decepcionarlos.
Pero ¿por qué tienes que estar vigilante? ¿Por qué arrastrar este cadáver de la memoria, por miedo a contradecirte en algo que dijiste en tal o cual lugar público?

Supon que te contradices: ¿y qué pasa? Parece ser una regla sabia no confiar solamente en tu memoria, ni siquiera en los asuntos que requieran pura memoria, sino que es mejor traer el pasado al presente y juzgarlo con sus millares de ojos, y vivir siempre en un nuevo día. En tu metafísica le negaste personalidad a la Deidad: mas cuando lleguen los movimientos devotos del alma, dejate llevar por ellos, con todo el ser, aunque vistan a Dios con forma y color. Dejá tus teorías, como José dejó su ropa en manos de la ramera, y escapá.
Una conveniencia tonta es el duendecillo de las mentes pequeñas, adorado por estadistas, filósofos y teólogos pequeños. Con la conveniencia un alma grande no tiene nada qué hacer.
Igual podría importarle su sombra en la pared
Di hoy lo que piensas con palabras severas, y mañana decí lo que piensas mañana con palabras severas, aunque te contradigás en todo con lo que dijiste ayer. "Ah, pero muy seguramente serás incomprendido".

¿Y es tan malo ser incomprendido? Pitágoras fue incomprendido, y también Sócrates, y Jesús, y Lutero, y Copérnico, y Galileo, y Newton, y todo otro espíritu puro y sabio que se haya encarnado. Ser grande es ser incomprendido.
Supongo que ninguna persona puede violar su naturaleza. Todos los ímpetus de su voluntad se resumen en la ley de su ser, como las irregularidades de los Andes y los Himalayas son insignificantes para la curva del globo. No importa cómo lo midas o lo pruebes. Un carácter es como un acróstico o una estancia alejandrina: puedes leerla al derecho, al revés o al través, y sigue diciendo lo mismo. En esta vida contrita y grata en el bosque que Dios me concedió, permítaseme apuntar a diario mi pensamiento sincero sin retrospección ni exploración, y, no lo dudo, será simétrico, aunque no sea mi propósito, o no lo vea así. Mi libro olería a pino y resonaría con el zumbido de los insectos. La golondrina en mi ventana enhebraría la pajita que lleva en el pico en mi telaraña. Pasamos por lo que somos. El carácter nos enseña más que nuestra voluntad. La gente piensa que pueden expresar sus virtudes o sus vicios sólo con sus acciones públicas, y no ven que la virtud y el vicio exhalan a cada paso.
Se dará un acuerdo en cualquier variedad de actos, y cada uno de ellos será natural y honesto en su momento. Porque venidas de una sola voluntad, las acciones serán armoniosas, aunque parezcan muy disímiles. Esta diversidad se pierde en la cercanía, cuando se piensa un poquito. Una tendencia las une. El viaje del mejor buque es una línea zigzagueante compuesta por centenares de virajes. Ve la línea desde una distancia apropiada, y se acerca a la tendencia promedio. Una de tus acciones genuinas se explica sola, y explicará tus otras acciones genuinas. Tu avenencia no explica nada. Actúa individualmente, y lo que hayás hecho individualmente te justificará hoy. La grandeza apunta hacia el futuro. Si puedo ser lo bastante firme hoy para hacer lo justo, y desdeñarlo, debo haber hecho tanta justicia antes como para defenderme ahora. Sea como sea, haz lo justo hoy. Desdeñá siempre las apariencias, y siempre podrás hacerlo. La fuerza de carácter es acumulativa. Todos los días virtuosos que pasaron logran esto. ¿Qué compone la majestad de los héroes del senado y de los campos de batalla, que despierta así la imaginación? La conciencia de un caudal de días virtuosos y victorias respaldándolos. Iluminan todos juntos al actor que avanza. Es como si una legión de ángeles le sirvieran. Eso es lo que le da el trueno a la voz de Chatham, y la dignidad al puerto de Washington, y a Estados Unidos en el ojo de Adán. Nos parece venerable el honor porque no es efímero. Siempre es virtud antigua. Lo adoramos hoy porque no es de hoy. Lo amamos y le rendimos tributo, no porque sea una trampa que nos hace amarlo y rendirle tributo, sino porque es auto dependiente, se deriva de sí mismo, y por tal, es de un linaje antiguo e inmaculado, incluso si se da en una persona joven.
Espero que estos sean los últimos días en los que se escuche hablar de la conveniencia y la avenencia. Que esas palabras sean ridiculizadas y anunciadas a partir de hoy. En lugar de que nos llamen a comer con un gong, que nos silben con el flautín de Esparta. No nos inclinemos ni nos disculpemos de nuevo. Una gran persona vendrá a mi casa a comer. No deseo complacerlo; deseo que deseara complacerme. Seré un pilar para la humanidad, y aunque seré gentil, seré verídico. Afrontemos y reprendamos la uniforme mediocridad y el escuálido conformismo de los tiempos, y pasémosle por la cara a la costumbre, al oficio y al comercio, el hecho que constituye la secuela de toda la historia, de que hay un gran Actor y Pensador responsable trabajando donde actúa toda persona; que una persona auténtica no pertenece a ningún otro tiempo ni lugar, sino que es el centro de todas las cosas. Doquiera que esté, está la naturaleza. Te mide, nos mide a todos, mide todos los eventos. Ordinariamente, todo miembro de la sociedad se nos parece a algo más, o a alguien más. El carácter, la realidad, no se te parece a nada más; toma el lugar de la creación completa.
El ser humano debe ser tal, que haga indiferentes todas las circunstancias. Toda persona auténtica es una causa, un país, y una era; requiere de infinidad de cantidades y espacios y tiempo para lograr sus designios; y la posteridad parece seguirle los pasos como si fuera una cartera de clientes. Nace César, y por siglos tenemos un Imperio Romano. Nace Cristo, y millones de mentes crecen y se ajustan a su genio, por estar condenado por la virtud y el potencial para la humanidad. Una institución es la sombra extendida de una persona; como el Monaquismo lo es de Antonio el ermitaño; la Reforma, de Lutero; el Cuaquerismo, de Fox; el Metodismo, de Wesley; la Abolición, de Clarkson. A Escipión, Milton lo llamó: "la cúspide de Roma"; y toda la historia se resume fácilmente en la biografía de algunas personas resueltas y diligentes.
Permitámosle a la gente conocer su valía, y mantener las cosas bajo sus pies. Que no sean fisgones ni ladrones, que no anden al acecho de aquí para allá, con los aires de un pordiosero, un bastardo, o un entrometido en el mundo hecho para ellos. Pero la gente en la calle, como no encuentra valor en sí misma que corresponda a la fuerza que erigió una torre o esculpió un dios de mármol, se siente mal cuando las ve. Para ellos, un palacio, una estatua o un libro costoso tienen un aire extraño y prohibido, como si fuera un equipaje, y parecen decir: "¿quién es usted, Señor?" Mas esas cosas le demandan la atención, le piden a sus facultades que salgan y tomen posesión. La pintura espera mi veredicto: no me ordena, pero voy a satisfacer sus demandas de alabanza. Esa fábula popular del borrachín que levantaron de la calle casi muerto en su ebriedad, que lo llevaron a la casa del duque, lo bañaron y lo vistieron y lo acostaron en la cama del duque, y cuando despertó lo trataron con toda pompa, como un duque, y le aseguraron que había sufrido de locura, le debe su popularidad al hecho de que simboliza muy bien el estado del ser humano, que es una especie de borrachín en el mundo, pero de vez en cuando se despierta, hace uso de la razón, y descubre que es un príncipe auténtico.
Nuestro estudio es mendicante y lisonjero. En la historia, nuestra imaginación nos engaña. Reino y señorío, poder y propiedades, son vocabulario más llamativo que Juan y Eduardo, los particulares, que viven en una casita y que tienen un trabajo común; pero los asuntos de la vida son los mismos para ambos; la suma total de ambos es la misma. ¿Por qué toda esta deferencia a Alfred, y a Scanderbeg y a Gustavus? Supon que fueron virtuosos; ¿se les acabó la virtud? Se juega lo mismo en los actos privados de hoy, que en los pasos públicos y reconocidos. Cuando los particulares actúen con puntos de vista originales, el esplendor se transferirá de los actos de los reyes a los actos de los caballeros.
El mundo ha sido instruido por sus reyes, que han magnetizado así los ojos de las naciones. Por medio de este colosal símbolo se ha enseñado la reverencia mutua que le debe una persona a la otra. La lealtad gozosa con la que las gentes en todo el mundo han soportado que los reyes, los nobles o los grandes terratenientes anden entre ellas con una ley propia, que hagan su propio orden de personas y de cosas, e inviertan el de ellas, paga sus dividendos no con dinero sino con honor, y representa la ley en su persona, fue el jeroglífico mediante el cual oscuramente dieron a entender la conciencia que tenían de su propio derecho y gracia, el derecho de cada persona.
El magnetismo que ejerce toda acción original se explica cuando inquirimos la razón de la autoconfianza. ¿Quién es el Depositario? ¿Cuál es el Yo originario, en el que puede fundarse una confianza universal? ¿Cuál es la naturaleza y el poder de esa estrella que frustra a la ciencia, sin paralaje, sin elementos calculables, que envía un rayo de belleza incluso a las acciones triviales e impuras, si aparece la menor marca de independencia? La búsqueda nos lleva a esa fuente, que es a la vez la esencia del genio, de la virtud y de la vida, a la que llamamos Espontaneidad o Instinto. Denotamos esta sabiduría primordial como Intuición, mientras que todas las demás enseñanzas son instrucciones. En esa fuerza profunda, el hecho último que no puede ser penetrado por el análisis, todas las cosas encuentran un origen común. Puesto que, la sensación del ser que surge en horas tranquilas, no sabemos cómo, en el alma, no es diferente de las cosas, del espacio, de la luz, del tiempo, del ser humano, sino que es uno con ellos, y procede obviamente de la misma fuente de la cual proceden también su vida y su ser. Primero compartimos la vida mediante la cual las cosas existen, y después las vemos como apariencias en la naturaleza, y olvidamos que compartimos su causa. Esta es la fuente de la acción y del pensamiento. Estos son los pulmones de esa inspiración que le dio sabiduría al ser humano, y que no puede ser negada sin impiedad ni ateísmo. Descansamos en el regazo de una inteligencia inmensa, que nos hace receptores de su verdad y órganos de su actividad. Cuando discernimos la justicia, cuando discernimos la verdad, no hacemos nada nosotros, sino que permitimos que sus rayos pasen. Si preguntamos de dónde viene esto, si buscamos entremeternos con el alma que causa, toda filosofía está equivocada. Su presencia o su ausencia es todo lo que podemos afirmar. Toda persona discrimina entre los actos voluntarios de su mente, y sus percepciones involuntarias, y sabe que a sus percepciones involuntarias se les debe una Fe perfecta. Puede errar al expresarlas, pero sabe que estas cosas son así, como el día y la noche, que no deben ser discutidas. Mis acciones premeditadas y adquisiciones son errantes; el ensueño más ocioso, la más ligera emoción primigenia, merece mi curiosidad y respeto. La gente irreflexiva contradice tan fácilmente la afirmación de las percepciones como la de las opiniones, o puede que más; ya que no distinguen entre percepción y noción. Se imaginan que escojo ver tal o cual cosa. Pero la percepción no es caprichosa, sino fatal. Si veo un rasgo, mis hijos lo verán después de mí, y con el paso del tiempo, lo verá toda la humanidad, aunque pueda ser que nadie lo haya visto antes que yo. Ya que sí lo percibo, y eso es tan cierto como el Sol.
Las relaciones del alma con el espíritu divino son tan puras, que buscar interponer ayuda es una profanación. Debe ser que cuando Dios habla comunica, no una cosa, sino todas; llena todo el mundo con su voz; esparce luz, naturaleza, tiempo, almas, del centro del pensamiento presente; y fecha y crea todo de nuevo. Siempre que una mente es simple, y recibe sabiduría divina, lo viejo se desvanece: los medios, profesores, textos y templos se caen; vive ahora, y trae el pasado y el futuro al presente. Todas las cosas se sacralizan por su relación, una tanto como la otra. Todas las cosas son disipadas hacia su centro por su causa, y, en el milagro universal, los milagros particulares e insignificantes desaparecen. Si, por tal, una persona afirma que conoce a Dios y habla de Él, y te regresa a la fraseología de alguna nación vieja y desmoronada, en otro país, en otro mundo, no le creás. ¿Es la bellota mejor que el roble que es su totalidad y consumación? ¿Es el padre mejor que el hijo a quien le ha legado su maduro ser? ¿De dónde viene, entonces, esta idolatría al pasado? Los siglos conspiran contra la cordura y la autoridad del alma. El tiempo y el espacio son sólo colores fisiológicos creados por el ojo, pero el alma es luz; donde está, es de día; donde estaba, es de noche; y la historia es una impertinencia y un perjuicio, si es que hay algo más que un alegre apólogo o parábola de mi ser y mi transformación.
El ser humano es tímido y apologético; ya no anda derecho; no se atreve a decir: "Pienso", "Soy", sino que cita a algún santo o sabio. Se avergüenza ante la hoja de pasto o la rosa que florece. Estas rosas en mi ventana no hacen referencia a rosas anteriores o mejores que ellas; son lo que son; existen con Dios hoy. Para ellas no hay tiempo. Sólo existe la rosa; es perfecta en cada momento de su existencia. Antes de que se abra un botón, actúa toda su vida; en la rosa desarrollada no hay más; en la raíz deshojada no hay menos. Su naturaleza está satisfecha, y satisface a la naturaleza, siempre de la misma manera. Pero el ser humano pospone o recuerda; no vive en el presente, sino que volviendo los ojos llora el pasado, o, ignorando las riquezas que le rodean, se para de puntillas para anticipar el futuro. No puede ser feliz y fuerte hasta que viva con la naturaleza en el presente, por encima del tiempo.
Esto debería ser lo bastante sencillo. Mas ve cuántos intelectos fuertes todavía no se atreven a oír a Dios mismo, a menos que use la fraseología de no sé cuál David, o Jeremías, o Pablo. No deberíamos ponerle un precio tan alto a unos pocos textos, a unas pocas vidas. Somos como niños que repiten mecánicamente las aseveraciones de las abuelas y los tutores, y a medida que envejecen, de las personas de talento y carácter que hayan podido ver, recogiendo con penurias sus palabras exactas; después, cuando adoptan el punto de vista de aquellos que pronunciaron esos dichos, los entienden, y están dispuestos a dejar las palabras; puesto que, en cualquier momento, pueden usar palabras igual de buenas si llega la ocasión.
Si vivimos auténticamente, veremos auténticamente. Es tan fácil para una persona fuerte ser fuerte, como para una débil ser débil. Cuando logramos una nueva percepción, jovialmente descargaremos la memoria de sus tesoros acumulados como si fueran basura vieja. Cuando una persona vive con Dios, su voz será tan dulce como el murmullo del arroyo y el crujido del maíz.
A la postre, la mayor verdad sobre este particular no se ha dicho todavía; y probablemente no se pueda decir; dado que todo lo que decimos es el recuerdo distante de la intuición. Ese pensamiento, con el cual me puedo acercar más a expresarlo, es esto. Cuando el bien está cerca de ti, cuando tenés vida en ti mismo, no se da por ninguna forma conocida o habitual; no discernirás las huellas de nadie más; no verás la cara del ser humano; no oirás ningún nombre; la forma, el pensamiento, el bien, serán completamente extraños y novedosos. Excluirá el ejemplo y la experiencia. Sacas el camino del ser humano, no hacia el ser humano. Todas las personas que han existido son sus ministros olvidados. El miedo y la esperanza bajo él son iguales. Hay algo bajo incluso en la esperanza. En la hora de la visión, no hay nada que pueda ser llamado gratitud, ni propiamente gozo. El alma erigida sobre la pasión contempla la identidad y el origen eterno, percibe la auto existencia de la Verdad y la Rectitud, y se calma al saber que todas las cosas marchan bien. Los lugares vastos de la naturaleza, el Oceano Atlántico, el Mar del Sur, --largos intervalos de tiempo, años, siglos--, no cuentan. Esto que siento y en lo que creo refuerza todo estado anterior de vida y de circunstancias, como refuerza mi presente, y lo que se llama vida, y lo que se llama muerte.
La vida sola vale, no el haber vivido. El poder cesa en un instante de reposo; reside en el momento de la transición de un estado antiguo a uno nuevo, en el retoñar del golfo, o cuando se apunta a un fin. Este es un hecho que el mundo odia: que el alma deviene; por ello degrada el pasado por siempre, convierte todas las riquezas en pobreza, toda la reputación en vergüenza, confunde al santo con el pícaro, empuja igualmente hacia un lado a Jesús y a Judas. ¿Por qué, entonces, hablamos de la autoconfianza? Porque el alma está presente, habrá poder que no es seguro, pero es activo. Hablar de confianza es una manera externa, y pobre, de expresarse. Mejor hablá de quien confía, porque funciona y es. Quien tiene más obediencia que yo me domina, aunque no mueva ni un dedo. Alrededor suyo debo girar por la gravitación de los espíritus. Cuando hablamos de la verdad eminente nos imaginamos que es retórica. Y no vemos que la virtud es Altura, y que una persona o un grupo de personas, permeables y plásticas hacia los principios, por la ley de la naturaleza deben subyugar y dirigir a todas las ciudades, naciones, reyes, ricos, poetas, que no lo son.
Este es el hecho fundamental al que llegamos tan rápido en este, como en todo tema, la resolución de todo en el siempre bendito UNO. La auto existencia es el atributo de la Causa Suprema, y constituye la medida del bien por el grado en el que entra en todas las formas más bajas. Todas las cosas verdaderas lo son dependiendo de la cantidad de virtud que contengan. El comercio, la agricultura, la cacería, la pesca de ballenas, la guerra, la elocuencia, la importancia personal son algunas, y se granjean mi respeto como ejemplos de su presencia y acción impura. Veo la misma ley operando en la naturaleza para la conservación y el crecimiento. El poder es en la naturaleza la medida esencial de la rectitud. La naturaleza no tolera en sus dominios a nada que no pueda ayudarse a sí mismo. El nacimiento y la madurez de un planeta, su equilibrio y su órbita, el árbol torcido enderezándose solo tras un viento fuerte, los recursos vitales de todo animal y vegetal, son demostraciones de la auto suficiencia, y por tal del alma que confía en sí misma.
Así todo se concentra: no vaguemos; quedémonos en casa con la causa. Aturdamos y asombremos a la chusma entrometida de personas, libros e instituciones, con una simple declaración del hecho divino. Ordenémosles a los invasores que se quiten el calzado de los pies, porque Dios está aquí adentro. Que nuestra sencillez los juzgue, y que nuestra docilidad a nuestra ley demuestre la pobreza de la naturaleza y la fortuna junto a nuestras riquezas nativas.
Pero ahora somos una gentuza. El ser humano no reverencia al ser humano, ni se le recomienda a su genio que se quede en la casa, y que se comunique con su océano interno, sino que van al extranjero a pedir una taza de agua de las urnas de otras personas. Debemos hacerlo solos. Me gusta cuando la iglesia está en silencio, antes de que comience el servicio, mucho más que cualquier sermón. ¡Cuán lejanas, cuán tranquilas, cuán castas se ven las personas, rodeadas cada una por un recinto o un santuario! Que nos sentemos así siempre. ¿Por qué deberíamos asumir los errores de nuestro amigo, o nuestra esposa, o nuestro padre, o nuestro hijo, sólo porque nos sentamos alrededor de la estufa, o porque se dice que tienen la misma sangre? Todas las personas tienen mi sangre, y yo la de todos. Pero no por ello adoptaré su petulancia o sus desatinos, hasta el punto de sentirme avergonzado. Pero tu aislamiento no debe ser mecánico, sino espiritual, esto es, debe ser elevación. En ocasiones todo el mundo parece conspirar para importunarte con fruslerías insistentes. Un amigo, un cliente, un hijo, la enfermedad, el miedo, la necesidad, la caridad, todos tocan a la vez la puerta de tu armario, y te dicen: "Ven hacia nosotros". Pero manten tu estado; no te unas a su confusión. El poder que la gente posee para molestarme, se los doy por una débil curiosidad. Ninguna persona se me puede acercar sino es a través de mi acto. "Que amamos lo que tenemos, pero con el deseo nos privamos a nosotros mismos del amor".
Si no podemos de una vez elevarnos hasta las santidades de la obediencia y la fe, al menos resistamos nuestras tentaciones; entremos en un estado de guerra, y despertemos a Thor y a Odín, al valor y a la constancia, en nuestros pechos sajones. Esto debe hacerse en nuestros momentos de tranquilidad diciendo la verdad. Revisa esta hospitalidad mentirosa y este afecto mentiroso. Ya no vivas a la expectativa de estas personas engañadas y engañadoras con quienes conversamos. Diles: Oh, padre, oh, madre, oh, esposa, oh, hermano, oh, amigo, hasta el momento he vivido contigo según las apariencias. A partir de ahora pertenezco a la verdad. Quiero que sepas que a partir de ahora no obedeceré ninguna ley inferior a la ley eterna. No tendré pactos sino aproximaciones. Me esforzaré por alimentar a mis padres, por mantener a mi familia, por ser el casto esposo de una sola mujer, pero estas relaciones debo llenarlas mediante una forma nueva y sin precedentes. Renuncio a tus costumbres. Debo ser yo mismo. No puedo romperme más por ti, ni tu por mí. Si puedes amarme por lo que soy, seremos muy felices. Si no puedes, aún buscaré merecer tu amor. No esconderé mis gustos ni mis aversiones. Por tal confiaré en que lo que es profundo es sagrado, que haré con entusiasmo bajo el sol y la luna lo que interiormente me regocije, y lo que me asigne el corazón. Si eres noble, te amaré; si no lo eres, no heriré a ninguno de los dos con atenciones hipócritas. Si sigues la verdad, pero no la misma que yo, adhierete a tus compañeros; yo buscaré los míos. No hago esto de manera egoísta, sino con humildad y verdad. Es interés, tanto tuyo, como mío, como de toda la gente, vivir en la verdad, por más que hayamos morado en la mentira. ¿Suena muy duro esto hoy? Pronto amarás lo que te dicte tu naturaleza al igual que la mía, y, si seguimos la verdad, saldremos con bien al final. -Pero haciéndolo, le causarás dolor a estos amigos. Sí, pero no puedo vender mi libertad ni mi poder, para salvar su sensibilidad. Además, toda la gente tiene sus períodos de razón, cuando ven y examinan la región de la verdad absoluta; entonces me justificarán, y harán lo mismo.
El populacho cree que si rechazas los estándares populares rechazas todos los estándares, y que es una mera antinomia; y el sensualista osado usará el nombre de la filosofía para hacer brillar sus crímenes. Pero la ley de la conciencia persiste. Hay dos confesionarios, y en alguno de ellos debemos confesarnos. Puedes cumplir con tu conjunto de deberes, absolviéndote de una manera, o directa o refleja. Considerá si han sido satisfactorias tus relaciones con tu padre, tu madre, tu primo, tu vecino, tu pueblo, tu gato y tu perro; o si alguno de ellos podría reprocharte. Pero también puedo desatender este estándar reflejo, y absolverme a mí mismo. Tengo mis propios reclamos severos y un círculo perfecto. Le niega el nombre de deber a muchos oficios que son llamados deberes. Pero si puedo eximir sus fallos, me permite renunciar al código popular. Si alguien se imagina que esta ley es vaga, que intente mantener su mandamiento un solo día.
Y en verdad que le demanda algo divino a aquel que haya renunciado a los motivos comunes de la humanidad, y que se haya aventurado a confiar en sí mismo para ser el capataz. ¡Será alto su corazón, fiel su voluntad, clara su visión, para que pueda con buena determinación ser doctrina, sociedad, ley, para sí mismo, que un simple propósito sea para él como el acero, tan fuerte como la necesidad es para otros!
Si alguna persona considera los aspectos presentes de lo que se llama por distinción sociedad, verá la necesidad de esta ética. La fibra y el corazón del ser humano parecen haber sido sacados, y nos volvemos tímidos y abatidos llorones. Le tememos a la verdad, a la fortuna, a la muerte, y a nosotros mismos. Nuestra era no produce personas grandes y perfectas. Queremos hombres y mujeres que renueven la vida y nuestro estado social, pero vemos que la mayoría de las naturalezas son insolventes, incapaces de satisfacer sus propias necesidades, poseen una ambición desproporcionada con respecto a su fuerza práctica, y se apoyan y ruegan día y noche sin parar. El manejo del hogar es mendicante, y nuestras artes, nuestras ocupaciones, nuestros matrimonios, nuestra religión, no hemos elegido, sino que la sociedad ha elegido por nosotros. Somos soldados de salón. Esquivamos la áspera batalla del destino, donde nace la fuerza.
Si nuestros jóvenes fallan en sus primeras empresas, pierden toda la esperanza. Si el joven comerciante falla, la gente dice que está arruinado. Si el mayor genio estudia en una de nuestras universidades, y no está instalado en un empleo al año siguiente en las ciudades y suburbios de Boston o de Nueva York, le parece a él y a sus amigos que tiene razón en descorazonarse, y en quejarse el resto de su vida. Un muchacho vigoroso de Nueva Hampshire o de Vermont, que a su vez trabaja en todo tipo de oficios, que enyuga, cosecha, es buhonero, se encarga de una escuela, predica, edita un diario, va al Congreso, compra un municipio, y así, en años sucesivos, y siempre, como un gato, cae sobre los pies, vale cien veces más que estas muñecas citadinas. Anda al tanto con sus días, y no se avergüenza de no "estudiar una profesión", ya que no pospone su vida, sino que ya vive. No tiene una oportunidad, sino ciento. Que un estoico descubra los recursos de la humanidad, y le diga a la gente que no son sauces reclinados, sino que pueden y deben separarse; que con el ejercicio de la auto confianza, aparecerán nuevos poderes; que una persona es el verbo hecho carne, nacido para esparcirle la cura a las naciones, que debería avergonzarse de nuestra compasión, y que en el momento en el que actúa desde sí mismo, arrojando las leyes, los libros, las idolatrías y las costumbres por la ventana, ya no nos compadecemos de él, sino que le agradecemos y lo honramos, y ese maestro restaurará la vida del ser humano hasta hacerla esplendorosa, y hará que su nombre sea querido por toda la historia.
Es fácil ver que una mayor autoconfianza logrará una revolución en todos los oficios y relaciones de las personas; en su religión; en su educación; en sus búsquedas; en sus modos de vivir; en sus asociaciones; en sus propiedades; en sus visiones especulativas.
¡En qué oraciones los seres humanos se aprueban a sí mismos!
Eso que llaman oficio religioso no es algo tan valiente ni tan animoso. La oración va al extranjero y pide añadiduras de afuera que vengan mediante virtudes de afuera, y se pierde en inacabables laberintos de índole natural y sobrenatural, mediadora y milagrosa. La oración que pide un beneficio en particular, --cualquier cosa que baje de lo mejor--, es malvada. La oración es la contemplación de la realidad cotidiana hecha desde el punto de vista más elevado. Es el soliloquio de un alma regocijada y observadora. Es el espíritu de Dios afirmando la bondad de sus obras. Pero la oración usada como medio para lograr un fin privado es una maldad y un robo. Supone dualismo y desunión con la naturaleza y la conciencia. Tan pronto como la persona es una con Dios, no rogará. Entonces verá la oración en toda su gloria. La oración del granjero inclinado en su campo desyerbándolo, la oración del remero inclinado por la palada del remo, son oraciones de verdad que se escuchan en toda la naturaleza, aunque sus consecuencias son pequeñas. Caratach, en la Bonduca de Fletcher, cuando se le advierte que investigue la mente del dios Audate, responde:
"Su significado oculto se encuentra en nuestros comportamientos;Nuestros valores son nuestros mejores dioses".
Otra forma de falsa oración la constituyen nuestros pesares. El descontento es la necesidad de la autoconfianza: representa la debilidad de nuestra voluntad. Lamentate de las calamidades, si puedes de algún modo ayudar a la víctima; si no puedes, concentrate en tu labor, y ya el mal empieza a repararse. Nuestra simpatía es igual de baja. Nos sentamos con los que lloran tontamente, y los acompañamos con nuestros llantos, en vez de impartirles la verdad y la salud mediante bruscos choques eléctricos, poniéndolos de nuevo en contacto con su propia razón. El secreto de la fortuna es alegría en nuestras manos. Siempre bien recibida por los dioses y los humanos es la persona que se ayuda a sí misma. Para ella todas las puertas están abiertas de par en par: todas las bocas la saludan, todos los honores la coronan, todos los ojos la siguen con deseo. Nuestro amor va hacia ella y la rodea, porque no lo necesitaba. Con solicitud y apología la halagamos y celebramos, porque no dejó su camino y menospreció nuestros reproches. Los dioses la aman porque los humanos la odian. "Al mortal perseverante --dice Zoroastro--, los benditos Inmortales le ayudan con presteza".
Al igual que las oraciones de la gente son enfermedades de su voluntad, sus credos son enfermedades de su intelecto. Dicen, de la misma forma que esos israelitas tontos: "Que no hable Dios con nosotros, para que no muramos. Habla tú, o cualquier otro, y obedeceremos". Y por doquier se me impide encontrar a Dios en mis hermanos, porque han cerrado las puertas de sus templos, y recitan las fábulas de sus hermanos, o del Dios del hermano de su hermano. Toda mente nueva es una clasificación nueva. Si se prueba una mente de poder y actividades poco comunes, un Locke, un Lavoisier, un Hutton, un Bentham, un Fourier, le impone su clasificación a otras personas, y ¡he aquí un nuevo sistema! La complacencia es proporcional a la profundidad del pensamiento, y al número de objetos que toca y pone al alcance del pupilo. Pero principalmente es esta aceptación de los credos y las iglesias, que también son clasificaciones de una mente poderosa que actúa sobre el pensamiento elemental del deber, y la relación del ser humano con el Altísimo. Tal es el caso del Calvinismo, del Cuaquerismo, del Swedenborgismo. El pupilo se divierte tanto subordinándolo todo a la nueva terminología, como una niña que acaba de aprender botánica y que ve un mundo nuevo y estaciones nuevas a cada paso. Llegará un momento en que el pupilo notará que su poder intelectual ha aumentado tras haber estudiado la mente de su maestro. Pero en todas las mentes desequilibradas, la clasificación es idolatrada, se toma como el fin, y no como un medio rápidamente agotable, por lo que, para sus ojos, los límites del sistema se unen en el horizonte con los límites del universo; las luminarias del cielo le parecen sostenidas por el arco que su maestro diseñó. No pueden imaginarse cómo ustedes, los extranjeros, tienen derecho a ver, cómo pueden ver; "De algún modo, ustedes nos robaron la luz". Aún son incapaces de percibir, que la luz, carente de sistemas, indómita, irrumpirá en cualquier recinto, inclusive en el de ellos. Si son honestos y hacen el bien, pronto su lindo y nuevo redil será muy estrecho y pequeño, se partirá, se secará, se pudrirá y se desvanecerá; y la luz inmortal, llena de alegría y juventud, con millones de luces de colores, alumbrará el universo como si fuera la primera mañana.
Es por necesidad de autocultura, que la superstición de Viajar, cuyos ídolos son Italia, Inglaterra y Egipto, sigue fascinando a todos los estadounidenses cultos. Los que hicieron a Inglaterra, Italia, o Grecia venerables en la imaginación lo lograron manteniéndose en donde estaban, como un eje terrestre. En la hora del arrojo, sentimos que nuestro lugar es el deber. El alma no es viajera; el sabio se queda en casa, y cuando sus necesidades, sus deberes, en alguna ocasión lo sacan de su casa, o lo llevan a otras tierras, se está quieto en su casa, y hará a la gente sensata con la expresión de su semblante, ya que va como el misionero de la sabiduría y la virtud, y visita a ciudades y a las personas como un soberano, y no como un intruso o un criado.
No tengo ninguna objeción grosera a la circunnavegación del globo, para propósitos artísticos, de estudio y de beneficencia, por lo que la persona está domesticada, o no viaja esperando hallar algo mayor de lo que conoce. Aquel que viaja para divertirse, o para conseguir algo que no porta, viaja para alejarse de sí mismo, y envejece entre cosas viejas, aunque esté joven. En Tebas, en Palmira, su voluntad y su mente envejecen tanto como esas ciudades. Añade ruinas a las ruinas.
Viajar es el paraíso de los tontos. Nuestros primeros viajes nos demuestran la indiferencia de los lugares. En casa soñaba que en Nápoles, en Roma, me embriagaría de belleza, y perdería así mi tristeza. Empaco mi valija, reúno a mis amigos, me embarco, y al fin despierto en Nápoles, y veo ante mí la dura verdad, el triste yo, inexorable, idéntico, del cual huía. Busco el Vaticano, y los palacios. Busco embriagarme con visiones y sugerencias, pero no me embriago. Mi gigante me acompaña doquiera que vaya.
Pero la moda de los viajes es un síntoma de una corrupción profunda que afecta toda la acción intelectual. El intelecto vagabundea, y nuestro sistema educativo fomenta el desasosiego. Nuestras mentes viajan mientras nuestros cuerpos se ven forzados a quedarse en la casa. Imitamos; ¿y qué es la imitación sino un viaje de la mente? Nuestras casas están construidas según los gustos de afuera; nuestras estantes están llenos de adornos extranjeros; nuestras opiniones, nuestros gustos, nuestras facultades, flaquean, y siguen lo Pasado y lo Distante. El alma creó las artes en cualquier lugar que florecieran. Fue en su propia mente que el artista buscó su modelo. Fue una aplicación de su propio pensamiento a lo que debía hacerse y a las condiciones que debían observarse. ¿Y por qué tenemos que copiar el modelo Dórico o el Gótico? La belleza, la utilidad, la grandeza del pensamiento, y la expresión pintoresca están tan cerca de nosotros como de cualquier otro, y si el artista estadounidense estudia con amor y esperanza lo que debe hacer exactamente, considerando el clima, el suelo, los hábitos y la forma de gobierno, creará una casa en la que todas estas cosas hallarán un lugar apropiado, y también se satisfarán el sentimiento y el gusto.
Insiste en tus capacidades; nunca imités. Puedes presentar en todo momento tu propio don con la fuerza que da toda una vida de cultivarlo; pero sobre el talento que adoptas de otro, sólo lo posees a medias, de improviso. Las cosas que cada quien puede hacer bien, sólo su Creador puede enseñárselas. Ninguna persona sabe lo que es, o de lo que es capaz, hasta que lo haya demostrado. ¿Dónde está el maestro que pudo haberle enseñado a Shakespeare? ¿Y dónde está el maestro que pudo instruir a Franklin, a Washington, a Bacon, o a Newton
Toda gran persona es única.
El Escipionismo de Escipión es precisamente la parte que no podía tomar prestada. Nunca se logrará hacer un Shakespeare estudiando a Shakespeare. Haz lo que se te asignó, y no podrás esperar demasiado ni atreverte a hacer demasiado. En este momento hay para ti una declaración valiente y grandiosa como la del colosal cincel de Fidias, el palustre de los egipcios, la pluma de Moisés, o la de Dante, pero diferente de todas ellas.

Probablemente sea imposible que el alma que es toda riqueza, toda elocuencia, con lengua múltiple, se digne repetirse; pero si escuchás lo que dijeron estos patriarcas, de seguro podrás responderles con el mismo tono de voz; ya que los oídos y la lengua son dos órganos que comparten su naturaleza. Mora en las regiones simples y nobles de tu vida, obedecé a tu corazón, y reproducirás el Mundo Antiguo.
Como nuestra Religión, nuestra Educación, nuestro Arte ven al exterior, también lo hace nuestro espíritu social. Toda la gente se jacta de mejorar la sociedad, y nadie mejora.
La sociedad nunca avanza. Retrocede por un lado, tan rápido como avanza del otro. Sufre cambios continuos; es bárbara, es civilizada, es cristiana, es rica, es científica; pero este cambio no la adelanta. Por cada cosa que se agrega, otra se arranca. La sociedad requiere nuevas artes, y pierde viejos instintos. ¡Cuán grande es el contraste que se da entre el estadounidense bien vestido, que lee, que escribe, que piensa, que tiene reloj, un lápiz, y una letra de cambio en el bolsillo, y el Neozelandés desnudo, cuyas pertenencias son su maza, su lanza, su manta, y la décima parte de un cobertizo íntegro para dormir! Pero compará la salud de estos dos individuos, y verás que el blanco perdió su fuerza aborigen. Si el viajero nos dice la verdad, cuando herís al salvaje con un hacha, en un par de días la herida se cierra y sana, como si hubieras atacado un poco de brea, pero si herís así a un blanco, lo enviás a la tumba.
La persona civilizada hace coches, pero ya no usa los pies. Se apoya en muletas, pero no puede apoyarse en sus músculos. Tiene un bonito reloj genovés, pero no puede calcular la hora mediante el sol. Tiene un almanaque náutico de Greenwich, y por tal está seguro de tener la información a su alcance, pero no puede reconocer ni una estrella cuando sale a la calle. No observa los solsticios; casi no sabe nada de los equinoccios; y el brillante calendario anual carece de un indicador en su mente. Sus libretas de apuntes deterioran su memoria; sus bibliotecas sobrecargan su agudeza; la oficina de seguros aumenta el número de accidentes; y cabría preguntarse si las maquinarias no se dañan; si no hemos perdido por refinamiento parte de nuestra energía, por un cristianismo atrincherado en formas e instituciones, algo del vigor de la virtud salvaje. Como cada estoico era un estoico; ¿dónde está en el cristianismo el cristiano?
No hay mayor desviación en el estándar moral que en el estándar de la altura o el volumen. No hay hoy mayores hombres que antes. Se puede observar una igualdad singular entre los grandes hombres de los primeros y de los últimos siglos; ni pueden toda la ciencia, el arte, la religión y la filosofía del siglo diecinueve lograr educar mayores personas que los héroes de Plutarco, hace tres, o cuatro o veinte siglos. Ni progresa la raza con el tiempo. Foción, Sócrates, Anaxágoras, Diógenes, eran grandes hombres, pero no dejan clase. Aquellos que son de su clase no serán llamados por esos nombres, sino que serán personas propias, y a su vez, fundarán una secta. Las artes e inventos de cada periodo son sólo su vestido, y no fortifican a la gente. El daño de la maquinaria mejorada puede compensar su bondad. Hudson y Behring lograron tanto con sus barcos pesqueros, que impresionaron a Parry y a Franklin, cuyos equipos agotaron los recursos de la ciencia y el arte. Galileo, con unos anteojos para la ópera, descubrió una serie de fenómenos celestes más espléndidos que cualquiera de sus antecesores. Colón encontró el Nuevo Mundo en un barco que no tenía cubierta. Es curioso ver el desuso periódico en el que caen, para luego perecer, los medios y las maquinarias que fueron presentadas con grandes pompas hacía unos cuantos años o siglos. El gran genio regresa al humano esencial. Estimamos los avances en el arte de la guerra como uno de los triunfos de la ciencia, y sin embargo Napoleón conquistó Europa con el vivaque, que consistía en apoyarse en el valor puro, y desembarazándolo de toda ayuda. El Emperador no pudo hacer un ejército perfecto, nos dice Las Casas, "sin abolir nuestras armas, polvorines, comisarios y carruajes, hasta que, imitando la costumbre Romana, el soldado recibiera su porción de maíz, para que lo moliera en su molino y cocinara su propio pan".
La sociedad es una ola. La ola se mueve hacia delante, pero el agua que la compone no se mueve. La misma partícula no se levanta del valle a la colina. Su unidad es sólo fenomenal. Las personas que construyen una nación hoy, mueren mañana, y su experiencia con ellos.
Y así la confianza en la Propiedad, incluyendo la confianza en el gobierno que la protege, es la necesidad de autoconfianza. La gente se ha alejado tanto de sí misma y de las cosas, que ha llegado a estimar a las instituciones religiosas, eruditas, y civiles como guardianes de la propiedad, y desaprueba que las ataquen, porque siente que atacan a la propiedad. Miden la estima de cada persona no por lo que es, sino por lo que tiene. Pero una persona culta se avergüenza de sus propiedades, puesto que siente un nuevo respeto por su naturaleza. Odia particularmente lo que tiene, si ve que es un accidente, sea que lo obtuvo por medio de regalos, herencias, o robos; entonces siente que no tiene; porque no le pertenece, no tiene raíces personales, y meramente yace ahí, porque ni la revolución ni los ladrones se lo llevan. Pero lo que una persona es forzosamente lo adquiere, en todos los casos, y esto que adquiere es propiedad viviente, que no espera someterse ni a gobernantes, ni a las masas, ni a las revoluciones, ni a los incendios, ni a las tormentas ni a bancarrotas, sino que se renueva perpetuamente doquiera que la persona respire. "Tu heredad o porción de la vida -decía el Califa Alí-, es la búsqueda de ti mismo; por tanto no te afanes buscando otras cosas". Nuestra dependencia en estos bienes foráneos nos lleva a la esclavitud respetuosa por las cantidades. Los partidos políticos se reúnen en inmensas convenciones; mientras mayor sea la concurrencia, y con cada nuevo grito de anuncio: ¡La Delegación de Essex! ¡Los Demócratas de Nueva Hampshire! ¡Los Whigs de Maine!, los jóvenes patriotas se sienten más fuertes que antes porque se añaden miles de ojos y brazos. De igual manera los reformistas organizan convenciones, y votan y deciden en multitud. No es así, ¡oh amigos!, como Dios se dignará entrar en ustedes y vivir con ustedes, sino de un modo completamente opuesto. Sólo cuando una persona arroja de sí toda ayuda extranjera, y se yergue sola, la veo como una persona fuerte, que prevalece. Se debilita con cada persona que se reclute bajo su bandera. ¿No es una persona mejor que un pueblo? No le pidás nada a la gente, y en la mutación infinita, tu [debes ser] la única columna que debe aparecer como sostén de todo lo que te rodea. Aquel que sabe que el poder nace adentro, que es débil porque ha buscado el bien fuera de sí, en todas partes, y percibiendo esto, se deja caer de lleno en sus pensamientos, de inmediato se endereza, se mantiene firme, domina sus miembros, hace milagros; del mismo modo que una persona que se para sobre sus pies es más fuerte que aquella que se para sobre su cabeza.
Por tanto, usá todo lo que se llama Fortuna. La mayoría de la gente juega a la lotería con ella, y gana todo, y pierde todo, según gire la rueda. Pero tu, consideralas ganancias ilícitas, y entendete con la Causa y el Efecto, los cancilleres de Dios. Adquiere y trabaja en la Voluntad, y habrás encadenado a la rueda de la Suerte, y ya no temerás sus giros.









Una victoria política, un incremento en la renta, la recuperación de un enfermo, o el regreso de un amigo ausente, u otro evento favorable, elevan tu espíritu, y piensas que vienen tus días buenos. No lo creas. Nada te puede dar la paz, excepto tu mismo. Nada te puede dar la paz, excepto el triunfo de los principios.
Carta de Ralph Waldo Emerson a Withman celebrando su obra "Hojas de Hierba".


Mausoleo donde reposan los restos de Ralph Waldo Emerson









lunes, febrero 11, 2008

Harriet Tubman, Irreverencia de LIBERTAD.

"Araminta Tubman, Irreverencia de Libertad"






"En la vida hay que vivir el presente, aprender del pasado y soñar el futuro."



"En mi vida, libere miles de esclavos y pude haber liberado muchos mas si al menos ellos hubieran tenido alguna nocion de que no eran libres"


Harriet Tubman llamada "Moises de su gente", nacio esclava en el año de 1822 en la ciudad de Mariland, Estados Unidos de America. Desde muy niña trabajo como domestica. A los 7 años la sorprendieron en la cocina comiendo azucar y la mandaron a hacer labores en las plantaciones ya que probar azucar, era un lujo reservado para los blancos en esa epoca. En las plantaciones vio como sus amos vendian a sus hermanos y padres a otros dueños sin entender porque el destino la separaba de sus seres queridos y la obligaba a pertenecer a alguien y tener sus libertades coartadas y poco a poco se pone en contacto con otros esclavos que le hablan de libertad, de escapar a un nuevo rumbo de una vida que para ella era desconocida, la vida con derechos iguales a los blancos.



"Creci como el monte, ignorante de la libertad y sin ningun tipo de experiencia de ella"







En Marzo de 1849 con la muerte de su amo, Harriet escapa con la ayuda de muchos hombres blancos y negros libres que le indicaron irse en tranvia o ferrocarril subterraneo a la ciudad de Filadelfia donde consiguio su libertad y en una frase emotiva se refiere al hecho de esta manera:



"He cruzado la linea, soy libre... Pero no hubo nadie que me recibiera en esta tierra de libertad. Soy una extranjera en tierra extraña".


En esa ciudad encontro trabajo como domestica ahorrando todo su salario para ayudar al resto de su familia a escapar. Se puso inmediatamente en contacto con el Movimiento Abolicionista que le dio las pautas para ayudar a sus seres queridos y amigos esclavos. Desde 1850 a 1860 Harriet logra ayudar a conseguir la libertad mediante 13 misiones que ayudaron a mas de 70 esclavos a escapar, entre ellos miembros de su familia, quienes se radicaron en Ontario, Canada.


"Ferrocarril Subterráneo"
El nombre de Harriet Tubman ira siempre ligado al Ferrocarril Subterráneo. Pronto Harriet supo que no era ni un “ferrocarril” ni un “subterráneo”. El Ferrocarril Subterráneo (en inglés Underground Railroad) fue una red clandestina organizada en el siglo XIX en Estados Unidos para ayudar a los esclavos afroamericanos que se escapaban de las plantaciones (los llamados cimarrones).
Esta red estaba formada tanto por afroamericanos que habían sido esclavos como por activistas blancos simpatizantes del movimiento abolicionista.
El nombre de Ferrocarril Subterráneo viene por el hecho de que sus miembros utilizaban términos ferroviarios de modo metafórico para referirse a sus actividades.
Por ejemplo, los “conductores” o “maquinistas” eran quienes ayudaban a los negros fugitivos en los propios estados esclavistas de Sur. Otros activistas establecían “estaciones” del ferrocarril, es decir, lugares (normalmente casas particulares) a donde los fugitivos llegaban y podían esconderse, comer, descansar, recibir asistencia medica, e información sobre la siguiente etapa del viaje. Los esclavos fugitivos eran los “pasajeros”. Las rutas de escape se llamaban “carriles”. La jefatura era la “Estación Central”, y los estados del norte eran el “destino”.
Los miembros de Ferrocarril Subterráneo operaban en la clandestinidad y normalmente solo se conocían entre sí por sus seudónimos, para no comprometer su seguridad. Tambien hacían jurar a los “pasajeros” que guardarían el secreto. Los rutas que seguían los fugitivos estaban llenas de señales que sólo los fugitivos conocían, pues el ingenio era necesario en un territorio tan hostil. Afuera de las “estaciones” existían unas esculturas de hierro representando a esclavos con una linterna en la mano, y si ésta estaba encendida, podían llegar a tocar, y recibir alojamiento, pero si estaba apagada era peligroso detenerse. El trayecto se hacía atravesando pantanos, ríos y bosques, viajando de noche y escondiéndose por el día. Este camino agotador, que a veces era de miles de kilómetros, lo hacían familias enteras incluyendo a los niños

El Ferrocarril Subterráneo buscaba a sus colaboradores dentro del movimiento abolicionista, del que era parte, y así iba extendiendo sus actividades siempre al margen de la ley.



Harriet Tubman es sin duda la “conductora” más popular en la historia del Ferrocarril Subterráneo, y en su labor regresó hasta 19 veces al Sur para ayudar a escapar a cientos de esclavos. Los blancos esclavistas llegaron a ofrecer una recompensa de 40.000 dolares por capturarla viva o muerta, una cifra enorme para la época, pero pese a todo ella prosiguió su labor.
Harriet era conocida por el sobrenombre de “Moises”, ya que igual que el profeta bíblico había conducido al pueblo judío desde la esclavitud en Egipto hacia la tierra prometida, ella conducía a los esclavos hacía la libertad. Durante el resto de su vida presumió de que “nunca había perdido ni un solo pasajero”.


Normalmente la libertad definitiva para los esclavos fugitivos solo se encontraba en Canadá, ya que en la llamada “Ley del esclavo fugitivo” aprobada por el gobierno federal, se ordenaba a los ciudadanos blancos y a las autoridades locales capturar y devolver a los esclavos fugados, aun en los estados del Norte donde se había abolido la esclavitud.
Harriet Tubman era una mujer pequeña, de rostro ancho y llevaba un pañuelo en la cabeza, quien desarrolló una extraordinaria resistencia física y fuerza muscular, así como una gran fortaleza mental. Se calcula que fueron entre 300 y 500 personas, incluida su propia familia, a los que logró llevar a la Tierra de Canaan, como se le llamaba a Canadá. En 1857 Harriet trasladó a sus padres desde St. Catherines, en Ontario, Canadá, donde los había llevado primero, a Auburn, Nueva York, donde pudo comprar una casa, y allí podieron llevar una vida normal.
Durante la Guerra Civil (1861-1865) Harriet Tubman colaboró con el ejército de la Unión, haciendo de enfermera, y también guiando a patrullas de soldados en varias incursiones a lo largo del río Comcahee, en Carolina del Sur. Precisamente en este tiempo ella conoció a un soldado llamado Nelson Davis, y se enamoraron, y se casaron en 1869.
Durante el tiempo del Ferrocarril Subterráneo (hasta la Guerra Civil) fueron miles los que lograron llegar a los estados norteños y Canadá, pero hubo otros destinos y entre éstos estaba el norte de México, y de hecho en Coahuila existe actualmente un pueblo con descendientes de esos antiguos esclavos.


Podemos imaginarnos el momento en que una caravana llegaba al fin de esa larga y peligrosa jornada, cuando entonaban todos juntos el spiritual “Swing low, sweet chariot”, la canción que a Harriet Tubman más le gustaba. Miles de personas la entonaron el 10 de marzo de 1913, cuando esta excepcional mujer falleció en su casa de Auburn, Nueva York, con una sonrisa dibujada en el rostro, recordando a los cientos que salvó de la esclavitud, ninguno de los cuales fue atrapado.



"Nunca hieras a una serpiente, matala"

Harriet Tubman, luchadora incansable de libertad











martes, diciembre 18, 2007

Stanislaw Jerzy Lec "Un aforista descabellado".




Pensamientos descabellados




Stanislaw Jerzy Lec

"Cada pendejo que se bate contra un ventilador se cree don Quijote"

"Dos líneas paralelas se encuentran en el infinito y no se lo creen"
"Para hacerse oír, a veces hay que cerrar la boca"
"Para ver-me/te, a veces hay que cerrar los ojos"
Stanislaw Jerzy Lec fue un poeta y practicante del inteligente y realmente creativo arte del aforismo.
El aforismo como posibilidad de síntesis y de vida. Es un planteamiento, sin duda, o un enfrentamiento... Sobre todo cuando son tan afilados y mortales como los de este judío polaco
un satirico noble que nacio en Lviv o Lemberg en el Imperio Austro-hungaro, hijo del Baron Benpn de Tusch y Adela Safrin, nobles exentricos que se hicieron Protestantes en un pais Catolico.
La familia se muda a Viena al comienzo de la Primera Guerra Mundial donde Lec recibe su educacion primaria. Despues de la guerra regresan a Lemberg donde Lec va a una escuela Evangelica. En 1927 se gradua de jurisconsulto y en historiador de Polonia en la Universidad de Lviv. Como resultado de sus actividades politicas tiene que huir de Lviv. Funda "el cabaret literario" junto a Leon Pasternak el cual fue cerrado despues de solo ocho funciones.
Segun Clifton Fadiman Lec fue un cazador cazado moldeado por la guerra y la revolucion. En medio de la guerra fue hecho prisionero en un campo de concentracion Nazi donde estuvo hasta 1943 cuando se escapo vistiendo un uniforme aleman llegando a Varsovia donde se une a la lucha en la clandestinidad.
Despues de la guerra continua escribiendo y vive dos años en Israel. Como se nego a aceptar el comunismo en Polonia donde trabajo como redactor de prensa, los Polacos lo castigaron quitandole el derecho a escribir y publicar sus ideas, derechos que fueron restablecidos a finales de los años 50. Su popularidad fue masiva aun y cuando sus aforismos eran anti comunistas y anti totalitarios. Muere en Varsovia en el año de 1966 donde el Estado le rindio honores funebres.

A veces algo nos pone un nudo en la garganta para no dejar que la voz del corazón nos llegue a la cabeza, o viceversa.
El fondo no existe. Existen sólo obstáculos a lo profundo.
Tengo pensamientos que no me confieso ni a mí mismo.
El auténtico exhibicionismo consiste en enseñar lo que no se tiene.
No os dejeis imponer la libertad de expresión antes que la libertad de pensamiento.
En tiempos de silencio basta con una palabra. En los llenos de palabrería con un silencio.


La estupidez nunca se pasa de la raya. Allí donde pone el pie, ése es su territorio.

Por tus palabras conoceré lo que querías ocultar.
No es fácil vivir después de la muerte. para alcanzar ese objetivo hay que emplear toda una vida.

No abras nunca la puerta a los que la abren incluso sin tu permiso.
A veces la mentira se ajusta tanto a la verdad que resulta difícil vivir en la rendija.
Alguna gente mira por sus ojos como por una escotilla.
¿Con quien se debe casar la libertad para que se multiplique?
El pesimismo y el optimismo difieren solo en la fecha del final del mundo
Nunca una pequeña gotita de nieve se ha sentido responsable por una avalancha
Todo esta en las manos del hombre...por eso, lavatelas frecuentemente.
Aunque a una vaca le des cacao, no ordeñas cacao.
El fango da a veces la impresión de profundidad.


“Yo quería darle al mundo una palabra. Como no pude, me hice escritor”





La historia de un judío que se escapó de un campo de exterminio alemán vestido de soldado nazi para luego unirse a la resistencia polaca es, de por sí, digna de contarse. ¿Qué pasa si este judío es además uno de los aforistas más afiliados que en el mundo han sido? Stanislaw Jerzy Lec nació en Lvóv en 1909, ciudad que durante la primera mitad del siglo xx fue una bola de ping-pong en manos de los dioses de la guerra: apenas se desató la Primera Guerra Mundial, pasó del Imperio Austrohúngaro al Imperio Ruso sólo para ser recuperada por los austriacos en 1916. En 1918 los nacionalistas ucranianos la proclamaron capital del país, condición que ostentó por unos meses antes de ser tomada por los polacos. Pasados veinte años, el pacto germano-soviético la convirtió en la capital de la Ucrania Occidental Soviética. En 1941, con la anexión de Polonia por el Tercer Reich, la ciudad se volvió alemana, y finalizada la Segunda Guerra en 1945, cayó bajo la sombra soviética. Tras librarse de una muerte segura a manos de los nazis, Lec hizo parte de un grupo de resistencia comunista durante el resto de la guerra y, una vez fue derrotada Alemania, vivió en Viena por un tiempo antes de emigrar a Israel hacia 1950. Allí permaneció apenas un par de años, pues descubrió que no era nada si no era un escritor polaco (que para colmos amaba la lengua alemana) y sin duda se sintió extraño en medio de las exóticas utopías sionistas, de modo que volvió a Polonia para sumergirse en lo que ya era una típica sociedad estalinista. Por algo decía Milozs que Lec “estaba más que iniciado en el siglo XX”. Lec fue primero poeta y ensayista. Luego, en 1956, empezó a escribir sus aforismos y pudo publicarlos en 1957, durante la relativa apertura de Gomulka, con un éxito inmediato. Aunque adicionados y reeditados en versiones varias, sus libros de aforismos son apenas dos: Pensamientos descabellados y Nuevos pensamientos descabellados. Ignoro si en el breve lapso de los diez años que le restaban de vida este aristócrata descarriado, que “imprudentemente” mantenía un retrato del emperador Francisco José en su despacho, se haya convertido en el mejor de todos los aforistas, pero sí puedo afirmar que los que se miden con él se cuentan en los dedos de una sola mano, la cual a lo mejor ha sufrido amputaciones. Lec dice en una frase, máximo en dos, lo que a cualquier Lichtenberg —venerado sea su nombre— le toma tres o cuatro. Sí, nuestro polaco tiene varios récords mundiales aforísticos, según lo podrán comprobar los lectores por la antología que incluimos adelante. El gran crítico alemán Marcel Reich-Ranicki, que lo conoció hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, relata la siguiente anécdota: estando Lec en su lecho de muerte por cuenta de un cáncer, le llevaron las pruebas de su último libro. Al verlas las hizo a un lado diciendo: “ahora tengo cosas más importantes que hacer; estoy ocupado muriendo”. ¿Qué más podía decir un aforista impenitente ante la muerte?




"Aforismos"



Muchos boomerangs no vuelven: prefieren la libertad.




La estupidez es la madre del crimen, pero con frecuencia los padres son unos genios.




Los pensamientos, como las pulgas, saltan de persona en persona. Sólo que no pican a todo el mundo.




Sobre el cuello de una jirafa la pulga empieza a creer en la inmortalidad.




Aproveche la experiencia de los ornitólogos. Para que un escritor despliegue sus alas, es necesario que sea libre para utilizar la pluma.




Cuando lo confrontaron con su asesino, el cadáver no pu-do identificarlo.




Cuando un mito se estrella contra otro mito, la colisión es bien real.




“Sólo lo amenacé con el dedo”, dijo, poniéndolo sobre el gatillo.•




A veces el pescador es devorado junto con el anzuelo.




“¿Qué haces tú —me preguntó un amigo— cuando encuentras sobre tu cama al amante de tu esposa con otra mujer?”.




Al tumbar las estatuas, preserve los pedestales: pueden resultar útiles.




Cada pendejo que se bate contra un ventilador se cree don Quijote.




Soy bello, soy fuerte, soy sabio, soy bueno. ¡Y todo eso lo descubrí yo solo!




Cuando el chisme envejece se convierte en mito.




Hasta su ignorancia es enciclopédica.




Consejo a escritores: a veces hay que parar de escribir. Incluso antes de empezar.




La vida no le sienta bien a todo el mundo.




¿Puede hablarse de progreso cuando el caníbal usa tenedor?




La indignación nunca debe ser tan profunda que no pueda hacer explosión.




Abel fue el primero en comprobar que los muertos no pro-testan.




El dedo de Dios no siempre deja las mismas huellas dactilares.




La cara del enemigo sólo me asusta cuando veo lo mucho que se parece a la mía.




La clave de la situación con frecuencia está en la cerradura del vecino.




La perspectiva, ¡que cosa más maravillosa!, permite ver a los enemigos pequeñitos.




Se nota cuando un pueblo carece de voz, incluso si está cantando himnos.




En la capital hasta los perros ladran de forma más centralizada.




En la guerra de las ideas la que muere es la gente.




¿Por qué escribo estos cortos aforismos? ¡Porque las palabras me fallan!•




Siempre me dieron miedo los rifles descargados. Sirven para dar culatazos en la cabeza.




Es más fácil perderse en el bosque cuando éste ha sido ta-lado.




¡Piense antes de pensar!




Tormentoso es el mar de la indiferencia.




En todo espantapájaros duermen ambiciones de aterrorizar.




Cuando no sopla el viento, hasta una veleta tiene personalidad.




Ningún Torquemada podrá nunca extraer de la gente tantos deseos secretos como la sed de poder.




Uno puede cerrar los ojos a la realidad, pero no a los recuerdos.




“No es nada más que un meteoro”, decía la vela con desprecio.




Lástima que el viaje al paraíso sea en ataúd.• Ni siquiera Abel puede darse el lujo de tener su propio Caín.




Algunos tienen que confiar en los colectivos.




El signo de interrogación es una exclamación que se cansó.




Todo es ilusión. Hasta esta frase..




Cuando salte de alegría, cuídese, no le vayan a mover el piso.




¿Alguien les preguntó a las antítesis si querían volverse síntesis?




Hubiera preferido que David matara a Goliat con un arpa.




Qué esnobismo. Quería ser el Gran Eunuco.




Muchos de quienes se anticiparon a su tiempo tuvieron que esperarlo en alojamientos poco confortables.




Muchos han querido hallar el huevo filosofal petrificando sus pensamientos.




Los ideales no son para idealistas.




¿Puede el caníbal hablar a nombre de quienes se ha comido?




El eslabón más débil en la cadena también es el más fuerte. Puede romperla.




Hay sabios que siempre se las arreglan para hacer una venia al poderoso al tiempo que muestran el trasero a los cortesanos.




Hable de manera inteligente: el enemigo está escuchando detrás de la puerta.


En los países en los que uno no se siente seguro en prisión, tampoco se siente seguro en libertad.




¿Cómo aplaudir a quienes nos han puesto esposas?




Al principio era el Verbo, al final, la verborrea.




No hay que hablar de la soga en casa del ahorcado. ¿Y en casa del verdugo?




¿Qué nos retiene en este globo, aparte de la gravedad?




Prefiero el letrero que dice: “Entrada prohibida” al que dice: “No hay salida”.




Ah, ¡si tan sólo se pudiera ordeñar a los chivos expiatorios!




El mundo es bello. Eso es justamente lo triste.




¿Alguna vez ha salido del ojo de la Providencia una lágrima humana?




No abras jamás la puerta a los que de todas maneras la abren sin permiso.




Hasta los imparciales no son imparciales. Están a favor de la justicia.




El beso de Judas cierra la boca a los poetas.




Uno puede morir en Santa Helena sin ser Napoleón.




No te hagas el esnob. No mientas jamás cuando decir la verdad da más ventajas.




Y pensar que con el fuego que Prometeo les robó a los dioses quemaron vivo a Giordano Bruno!




Cuando el caníbal regurgita con asco a su víctima, ¿puede hablarse de que la está afrentando?




El que perdió la cabeza tiene con frecuencia dolores de cabeza.




Uno puede cambiar de fe sin cambiar de Dios. Y viceversa.




¿En qué creo? En Dios, si acaso existe.




¿Qué le pasa al diablo cuando deja de creer en Dios?




Para un caballero, ni siquiera la propia muerte es una excusa válida




Habría que poner centros de desintoxicación para los ebrios de felicidad.




Entra en ti mismo sin golpear.




“¡Y, sin embargo, se mueve!”, gritó furioso el verdugo luego de la ejecución.




La administración de la injusticia se encuentra siempre en las manos equivocadas.




Eso que uno ni siquiera llega a imaginar, con frecuencia es posible comprarlo.




No es elegante sospechar de alguien cuando uno ya está completamente seguro.




Los puritanos debían de llevar hojas de parra en los ojos.




El ahorcado nunca estará a la altura de la horca.




Hay un golpe de genio en el instante en que uno descubre su propia falta de talento.




Cuidado cuando los que no tienen alas las despliegan.




El hombre: persona non grata.




¿Oyen ese ronroneo? Es el coro de las consonantes después del exterminio de las vocales.




La Revolución Francesa demostró con el ejemplo que quienes pierden son quienes pierden la cabeza.




No construyamos hospicios para la miseria intelectual.




¿Cómo reconocen la libertad quienes nunca la han tenido? Podrían sospechar que se trata de una nueva máscara del tirano.




Actos que nunca tuvieron lugar con frecuencia desatan catastróficas ausencias de consecuencias.




¡Hay que vulgarizar el elitismo




¿La explotación del hombre por el hombre? Pues bien, es humana.




La fuerza del arte: puede haber héroes cobardes.




Los que sobreviven a las tragedias no suelen ser los héroes.




A veces los laureles echan raíces en la cabeza.




El heno que ciertos poetas tienen en la cabeza según toda la evidencia es muy apreciado por Pegaso.




Cuando las fábulas políticas hablan de animales, es sin duda porque se viven tiempos inhumanos.




Apartémonos del camino de la justicia. Es ciega.




Cuando la humanidad tiene suerte, los crímenes se subliman en el arte.




“¡Señores, hagan su juego!”, y la bola terrestre se pone a rodar.




¿Cuántos ruiseñores tiene que tragarse un ave de presa para que comience a cantar?




Prohibido hacer reír a los tiranos sin dientes.




Hasta los Mesías esperan con impaciencia su propia venida.




Insomnio: enfermedad de los tiempos en los que se ordena a los hombres cerrar los ojos ante muchas cosas.




No sucumbas jamás a la desesperanza. Nunca cumple sus promesas.




Allá donde la risa está prohibida, con frecuencia uno tampoco tiene derecho de llorar.




El verdugo lleva generalmente una máscara: la de la justicia.




Problema de derecho: ¿hasta cuántos cadáveres tiene uno derecho de equivocarse?




El hombre puede dejar tras de sí un vacío minúsculo, por ejemplo, calibre 9 mm.




Un espinazo quebrado da lugar a una joroba psíquica




Algunos sufren de hipertrofia de las glándulas políticas.




Sólo la eterna insaciabilidad de los poetas puede saciar a la literatura.




Sé sentimental; eso te permitirá recordar incluso las viejas tragedias con ternura.